Medina del Campo


24 a 26 de junio de 2016






Medina del Campo
Este año el viaje de celebración de aniversario sería poco, por no decir nada, exótico. Una pequeña intervención condicionó nuestro destino viajero. Este había de ser un sitio no muy lejano y que tuviera tren. ¡Decidido! Medina del Campo.

¿Cómo se puede ser tan grande, tan importante, tan augusta, tan... y pasar casi desapercibida unos siglos después? ¿Sabe el madrileño medio situar a Medina del Campo en el mapa de España? Permitidme deciros que cuando Madrid todavía no había sido fundada,  Medina brillaba ya con luz propia.


Existe un tren Alvia que en una horita te deposita en la estación de Medina, pero no nos cuadraban muy bien los horarios para llegar antes de comer sin madrugar excesivamente, por lo que cogimos un "media distancia" que tardó dos horas y media. La estación se encuentra a las afueras de la ciudad, pero nuestro hotel no estaba muy lejos dando un paseíto: Hotel La Mota, muy correcto y con buena ubicación.

Plaza Mayor de Medina del Campo
Medina es pequeñita y recoleta. Quizá no lo fuese tanto en el medievo cuando era uno de los principales cruces de caminos, pero hoy sí, hoy rezuma tranquilidad. Su centro neurálgico, como no podía ser de otra forma es la Plaza Mayor -Plaza Mayor de la Hispanidad-. Es grande, bastante grande y oímos presumir a un camarero que se trataba de la "plaza más grande de España". Creo que es la subjetiva opinión de un meditense orgulloso de su tierra, pero hay que reconocer que tiene un buen tamaño.

A bote pronto la plaza ya nos habla de la grandeza de días pasados, representada en las tres singulares edificaciones que la presiden, correspondientes a los tres estamentos que regían las vidas de los vecinos de Medina: la Colegiata (el clero), el Ayuntamiento (la autoridad civil) y el Palacio Real Testamentario (la monarquía).
Ayuntamiento de Medina del Campo
Palacio Real Testamentario (Medina del Campo)


Torre y Colegiata de San Antolín

Ya en el siglo XIII los edificios de alrededor configuran un espacio rectangular que podría considerarse el antecesor de la plaza mayor; pero sería durante los siglos XV  y XVI, con la fundación de las ferias, que gozarán del favor real desde Enrique IV a los Reyes Católicos, cuando la plaza adquiere su verdadera relevancia. Influiría sobremanera la buena situación de Medina como encrucijada de caminos. Hoy, unas pequeñas placas nos muestran los cuadrantes reservados en el interior de la plaza para determinados oficios.

Las ferias se celebraban en mayo y en octubre, durante cincuenta días. Pero la bonanza no iba a durar mucho; a mediados del siglo XVI, la crisis económica que dominaba todo el imperio, debido a las numerosas guerras en las que la corona se veía inmersa en defensa de sus territorios, devino en dos suspensiones de pago en 1575 y 1596 y en 1594 la crisis definitiva con la ruptura comercial con Flandes y el traslado de la corte a Madrid unos años después. En 1870, se crea el mercado semanal del domingo de ganados, grano y cereal y pásmese el visitante, desde entonces y hasta ahora, Medina abre los domingo y cierra los jueves. ¡Son originales los meditenses!


A título anecdótico, llamar la atención del visitante sobre el muestrario de columnas de los soportales de la plaza en materiales, colores, hechuras,...

Torre y Colegiata de San Antolín. Llegamos cuando estaban cerrando para el almuerzo; nos dijeron que volviéramos por la tarde, pero no conseguimos verla abierta en los dos días que estuvimos. Preside la Plaza este templo construido entre los siglos XVI y XVII.


Torre y Colegiata de San Antolín
Palacio Real Testamentario. Se tiene noticias de la existencia de un palacio en este lugar exacto desde 1335, en que Pedro I, el cruel ya había pasado por la espada a un par de nobles que le estorbaban. Posteriormente, los reyes Trastámara continuaron utilizando el palacio y de hecho, Juan I nació en el. Hasta que, a finales del siglo XIV y principios del XV, Fernando de Aragón mandó a transformar el palacio, convirtiéndolo en uno de los más suntuosos de España.  Fue utilizado por los Reyes Católicos de forma habitual y en él pasaban largas temporadas. Escasos son los restos que quedan de aquel palacio (algunas dependencias y las tapias de la huerta), en el espacio en que recrean el lugar en que vivió la reina Isabel la Católica, testó y murió en 1504.

Palacio Real Testamentario (Medina del Campo)


Un video de unos diez minutos cuenta una resumida historia de la villa de Medina del Campo y, especialmente, su estrecha relación con los Reyes Católicos.

Desde el siglo XIV Medina fue testigo de bodas reales, de celebración de cortes, de batallas, de ferias en su Plaza Mayor; Medina gozaba de un ambiente muy abierto e internacional. Desde su infancia Isabel visitaba Medina a menudo, En dos ocasiones le fue donada esta villa por donación de sus hermanos: en 1467 por el Infante don Alfonso, su hermano pequeño y un año después por el rey Enrique IV, su hermano mayor. La corte de los Reyes Católicos fue itinerante pero Medina y su palacio aparecen como uno de los principales destinos y paradas de los Reyes Católicos. Medina siempre se mantuvo fiel a su reina; durante la guerra de sucesión, la toma de Granada y en la conquista de América recibió la ayuda militar y económica de los habitantes de la villa y la reina compensó su fidelidad con la concesión de exenciones fiscales. 

Los reyes y la corte pasaron grandes temporadas en Medina, coincidiendo con Semana Santa, Navidades o la época estival. Y en Medina también se vivieron acontecimientos históricos como en 1480 creación del Tribunal de la Inquisición, en 1489 la aprobación de las ordenanzas de la Chancillería de Valladolid, se fundación del consulado de Burgos o en 1497, la firma de la real provisión para el tercer viaje de Colón.

Tras la perdida del heredero de la corona, el príncipe Juan, la muerte de su hija Isabel, la de su nieto Miguel y la enfermedad de su hija Juana, la Reina perdió la salud y emprendió desde Andalucía su regreso a Medina. El 12 de octubre de 1504 dicta sus ultimas voluntades reunida a solas con el notario don Gaspar de Cricio y  tras largas meditaciones decidió hacer añadidos a su Testamento firmando el Codicilio el 23 de noviembre de 1504. Al día siguiente, a la edad de 53 años, muere la Reina en su querida Villa de Medina.


El pequeño museo, sin grandes pretensiones, recrea la vida de la reina Isabel, a través de videos y programas interactivos (alguno de ellos no funcionaba). En otro piso se muestra una réplica del testamento y el Codicilio que modificó el primeo en un momento ulterior. En el Palacio de Medina se organizaron todos los pormenores del tercer viaje de Colón a América, por lo que una de las salas explica los pormenores del viaje.


Abundan las curiosidades: una rueda de Alberti que permite descifrar el último mensaje de Fernando el Católico, ayudado de claves que has ido recibiendo,... aunque las claves sólo las descubran los listos, pues la que suscribe no fue capaz ni supo cuáles eran esas claves. Confirmar que la leyenda urbana de que Isabel la Católica no era muy aficionada a los baños, no es tal, pero con la tranquilidad de que esta costumbre no era tan sólo de la corona castellana, pues Enrique IV, de Francia, presumía de que se había bañado una vez en su vida. ¡Ah! los médicos recomendaban que si se sentía el deseo inevitable de tomar un baño, este fuera llevado a cabo siempre en primavera, para evitar catarros.

Recreación dormitorio Isabel la Católica (Medina del Campo)






 Nuestro hotel estaba situado en la margen del cauce seco del río Zapardiel, afluente del Duero -que en época de Cervantes debió gozar de más caudal que hoy, pues es mencionado en el "Viaje del Parnaso", como "famoso por su pesca" y teníamos un par de buenos edificios cerquita: la Iglesia de San Miguel y las Reales Carnicerías, ocupada hoy por el mercado, menos real y con algo más que carne.

Iglesia de San Miguel (Medina del Campo)

Reales Carnicerías (Medina del Campo)





Medina debe tener problema de viviendas y hay que compartirlas
entre cinco o seis familias



La grandeza de Medina del Campo no es una subjetiva apreciación mía, observad su escudo y comprobaréis lo que os digo. La corona, corona real por ser residencia regia y cuna y cama mortuoria de reyes de las Coronas de Castilla y Aragón y exenta de cargas feudales; es decir, sus parroquianos eran propietarios de los terrenos de su propiedad y darlos en herencia. "Ni el rey ofició": Medina disfrutaba de autonomía civil y "Ni el papa benefició" y de autonomía eclesiástica.

Otra joya: el Museo de las Ferias. Y sorprende, precisamente porque no encuentras lo que esperabas encontrar. Se trata de una fundación que, según reza su definición en la página web: " es una institución cultural sin ánimo de lucro cuyos principales objetivos son la conservación, exposición permanente y difusión de los fondos históricos, artísticos, antropológicos, documentales, bibliográficos y culturales en general, relacionados con los antecedentes del mundo de las ferias, el comercio, los mercados y el nacimiento de la banca moderna,...". Lo cierto que es una "cajita de maravillas".

Museo de las Ferias



El museo está instalado en una antigua iglesia dedicada a San Martín, mandada a construir por Pedro de Ribera y María de Medina, cortesanos de los Reyes Católicos, con objeto de que sirviera para sus enterramientos (desconozco dónde estarán enterrados, pero está claro que no se cumplió su deseo en vida) . Dentro del edificio eclesiástico sobresale el techo de lo que fuera la capilla mayor, de estilo mudéjar realizada en madera policromada.




La fundación muestra muestras itinerantes, pero también cuenta con una exposición permanente entre las que posee verdaderos tesoros.



Retablo Virgen de Pópulo
Anónimo castellano
1520
Piedad de Juan de Junii
1575
Madera policromada























Y una exhibición muy especial: "SIMON RUIZ: mercader, banquero y fundador". Simón Ruiz (1525-1597) fue un comerciante dedicado al comercio al por mayor, que con el tiempo se convertiría en un renombrado mercader-banquero con agencias en toda Europa, entre cuyos clientes figuraba el mismísimo Felipe II. Su archivo, compuesto por casi 60.000 cartas comerciales datadas entre 1553 y 1630 está custodiado en este Museo, junto con obras artísticas de los siglos XVI y XVII (esculturas, pinturas, tapices, piezas de platería, arquetas, instrumentos mercantiles, tarros de farmacia, etc.



 






Botes de farmacia del Hospital Simón Ruiz
Taller de Talavera
Finales del siglo XVI y 1629



Castillo de la Mota.-

Con unas fechas de antelación realicé nuestra reserva para visitar el Castillo de la Mota (Email: centrodevisitantes@castillodelamota.es) y tenía confirmada la visita guiada al castillo a las 12:00 y la visita teatralizada a la torre a las 13:00 h. y animo a todo aquel que visite Medina a no dejar de incluir el Castillo en su planning de viaje, pues merece muchísimo la pena.

Castillo de la Mota (Medina del Campo)
Se presenta nuestra guía, Beatriz; bastante buena, sabe de lo que habla y se la ve orgullosa de lo que enseña.

Antes de pasar al castillo, nos conduce hacia unos trabajos de excavaciones que a todas luces están inconclusos, como así lo corrobora Beatriz. Falta de presupuesto. Tiempos difíciles. Hay que dar de comer a la gente antes que averiguar cómo vivían nuestros ancestros. Se trata de restos prehistoricos. Viviendas de los primeros pobladores que ocuparon La Mota hace 2.800 años.

¿Qué quiere decir "la Mota"? nos pregunta Beatriz; pregunta que ninguno fuimos capaces de responder. Mota es un término geográfico, elevación frente a la llanura. Un enclave más que propicio, dominando todo el valle y protegida por dos ríos, Zapardiel, en aquella época con un caudal mucho mayor que el actual, y la rueda de Alajuela, para un asentamiento hace casi tres mil años.

vestigios Edad del Hierro (Medina del Campo)

Los trabajos arqueológicos comenzaron hace once años y entre los descubrimientos sacados a la luz hasta ahora se encuentran tres viviendas: la más antigua de hace 2.800 años y la más moderna de hace 2.500. Restos de la Edad de Hierro de entre los siglos VIII a IV a.C.


Lo hallado hasta ahora son tres construcciones pero hay más, que conformarían una pequeña aldea. Estas construcciones corresponden a tres viviendas sencillas, con un patio de entrada, hechas de adobe, de metro y medio de altura, cubiertas de elementos vegetales, ramajes y paja. La segunda hallada es algo más grande que la primera y se diferencia porque ya aparece el fuego central u hogar que debió servir para calentar la habitación y reunir a la familia alrededor. La siguiente es de mayores dimensiones, ya desaparece el fuego central y la pared ya no es lisa; el adobe hace un juego de entrantes y salientes, que es interpretado como una especie de decoración. Por su tamaño, se duda de que fuera una vivienda, quizás se tratara de una lugar de reunión o asamblea. Por último, la tercera se encuentra en un nivel más elevado, lo que indica que es más nueva; es la más grande y está distribuida en tres espacios, con una especie de patio trasero para animales. Otra novedad en esta última es la aparición de suelo, aunque efectuado también de adobe, se lleva a cabo para guardar el calor. Está claro que los muros continúan, pero los trabajos quedaron suspendidos por falta de presupuesto.

Estos primeros habitantes de La Mota abandonaron el lugar en torno al año 500 a.C  y los siguientes vestigios de moradores estables en la zona datan del Siglo IX d.C, en torno a la época de las repoblaciones medievales. Ante nuestra extrañeza de pensar que todos estos terrenos han estado deshabitados durante 1.400 años, Beatriz aclara que aunque pasaran, no hubo asentamientos de manera fija y estable. Yo me pregunto, ¿es posible que romanos y árabes pasaran de puntillas por esta población, llamándose "Medina" para mas inri? Cuesta creerlo.

Castillo de la Mota (Medina del Campo)
Vamos al castillo, que se encuentra situado en una mota (ya sabemos de lo que hablamos). Beatriz nos guía con la vista para que sigamos los restos de la muralla construida por el asentamiento medieval a finales del siglo XII, hecha a base de "cal y canto" y que perfilaba toda la Mota protegiéndola. Posteriormente, la población crece y avanza por la llanura y construye nuevos perfiles de muralla en los siglos XIII y XIV, llegando a tener dos metros de grosor y ocho de altura, con una torre defensiva cada quince metros. Se trataba de una muralla de gran envergadura.

En principio no existía el foso, ni la construcción más baja; todo era tierra; fue Juan II, padre de Isabel la Católica, quien manda construir dos muros nuevos de construcción, que se unen al perfil amurallado y conforman el primer cuadrado y primer origen del castillo. Con Enrique IV, hermano de Isabel la Católica, se termina de construir la gran torre del Homenaje, que llegó a ser una de las más altas de Castilla.

Beatriz (guía del Castillo de la Mota)
Beatriz vuelve a poner a prueba nuestra agudeza observadora, que de nuevo queda malparada. Nos pregunta qué es lo que nos llama la atención de este castillo. Tras unas cuantas vaguedades, la guía nos aclara que, sin lugar a dudas, lo que debía de llamar nuestra atención es el sistema de construcción a base de ladrillo. ¿Por que se construye en ladrillo? Sencillamente, porque no hay canteras de piedra cercanas, pero además, el ladrillo recibe mejor los impactos de balas; rebaja la superficie, absorbe el golpe y el edificio sufre menos daños y nos lo demuestra con impactos reales en los muros.

Ya reinando Isabel y Fernando, se construye el foso (siglo XV). Había que hacer frente a nuevos peligros, con la aparición de la artillería y los cañones y los reyes reforzaron la barrera defensiva. El Castillo de La Mota se convertiría en modelo de construcción de transición del castillo antiguo a la defensa moderna, que se exportaría al resto de Europa.

Castillo de la Mota (Medina del Campo)
Escudo de los Reyes Católicos en Castillo de La Mota
El foso nunca tuvo agua, como el resto de castillos españoles, pero es que además sería imposible con la primera galería de tiro, pues se inundaría todo. Se invita a que el enemigo baje y se le dispara desde abajo. La entrada se defiende sola porque no es recta, sino en codo y defendida por dos torres. El puente en su día fue levadizo.  Construido por los Reyes Católicos y como tal lo firman con su escudo; escudo en el que, como dato curioso, no figura la granada, porque aún no había sido conquistada la ciudad de Granada.

Llaman también los cuadraditos abiertos en todo el muro y Beatriz nos aclara que se llaman los mechinales, que no son ni más ni menos que el sistema para colocar el andamio a la hora de construir el castillo. No se tapaban y así era más sencilla la su reconstrucción, en caso de ser necesaria.

Bajamos las escaleras que en su día fuera una rampa, para bajar los cañones. Llama la atención la altura de los techos, construidos así de ex profeso, ya que el humo que se creaba con la pólvora, subiría a gran altura buscando los respiraderos . Las paredes se pintaban de blanco con cal para dar luminosidad y desinfectar a la vez.

El recinto donde nos encontramos está a unos entre 9 y 11 metros y por donde hemos entrado es el acceso único. Se trata de la cárcel de sitio o temporal, donde se encerraba a los prisioneros, atados con una cuerda a la cintura, durante el tiempo que duraba la guerra. El fin no era matarlos porque cuando terminaba la guerra eran intercambiaban con el enemigo por concesiones o prisioneros del propio bando.

Aquí se encuentran la entrada a dos torrecillas y Beatriz nos permite la subida a una de ellas; una tronera de vigía y un pozo de agua para enfriar la artillería, necesario para seguir lanzando continuamente.

Salimos y estamos en la Torre del Homenaje, de 40 m. de altura. Beatriz continúa sacándonos de nuestra ignorancia en cuestiones defensivas y nos enseña y nos explica los que es un matacán: una obra sólida que se ubica en la parte alta de una muralla, de una torre o de cualquier otra fortificación y que sobresale de ésta por su parte exterior, empleada, durante un asedio y que habitualmente suele ser de forma triangular.

Torre del Homenaje (Castillo de la Mota)











Desde la parte en que nos encontramos se comprueba muy bien cómo el castillo no nació de la nada y cómo se aprovecharon los muros de la muralla para su construcción.

Entramos en el patio de armas que se contrapone en cronología con la parte exterior del castillo. Todo lo que se ve a partir de ahora es del siglo XX. En 1940, se cede el castillo a la Sección Femenina, para que en el se impartan cursos de Servicio social a señoritas. Las dependencias interiores no tiene nada que ver con lo que serían hace 500 años, ya que se llevan a cabo de acuerdo a las necesidades de la Sección Femenina, que necesitaban salones, aulas y habitaciones. Desde 1984, pertenece a la Junta de Castilla y León y aquí se imparten cursos de formación a funcionarios de la Junta.

Patio de Armas del Castillo de la Mota

Nuevamente Beatriz nos advierte de que no nos lleve a equivocación la fecha que reza en la puerta de entrada de 1507. Esta puerta también se coloca en el siglo XX. cuando se reconstruye el patio y es una copia exacta de la puerta del Hospital de La Latina en Madrid. Beatriz Galindo, que no nuestra guía, fue profesora de latín de Isabel la Católica y de sus hijos; era una mujer sumamente culta y la primera mujer en realizar estudios en la Universidad de Salamanca. Cuando abandona la corte, junto con su marido, y se traslada a Madrid, lleva a cabo numerosas fundaciones caritativas, entre ellas el hospital, cuya puerta fue copiada aquí como exaltación a una mujer de su valor, en unas instalaciones dedicadas a mujeres. También se menciona en la puerta a Francisco Ramírez, marido de Beatriz Galindo, fue el Capitán de Artillería de los Reyes Católicos y tuvo que ver mucho con la llegada de la artillería en Castilla.



Esta puerta nos lleva al salón de Juan de la Cosa, llamado así porque en él aparece representada, en grandes dimensiones, la famosa carta naval que realizó el navegante cántabro en 1500 a la vuelta del tercer viaje a América de 1498. La carta naval original es mas pequeña y está en el Museo Naval de Madrid y aquí se reproduce en homenaje al tercer viaje a América, cuyas capitulaciones se firmaron  en Medina del Campo.

Carta Naval de Juan de la Cosa
Nuestra guía nos invita que valoremos el gran esfuerzo que se hizo hace 74 años, al intentar recuperar la parte del castillo en la que nos encontramos: aunque la distribución de estancias no tenga nada que ver con las necesidades de aquellos momentos, si se procuro respetar el ladrillo, se buscaron formas de origen, se respetó el origen árabe en las ventanas, en las puertas e incluso se procuró reproducir el mobiliario de la época. Se intenta reproducir el gótico español del siglo XV, aunque el resto de Europa se encontraba ya en efervescencia renacentista, lo que se puede observar en la portada o en la escalera de honor.

Aparte del Salón de la Cosa, sólo se puede  visitar la capilla. Una capilla sencilla hecha para la Sección Femenina, en la que sobresalen las dos esculturas de una sola pieza, del escultor José Clara. Corona el retablo un Cristo de marfil del siglo XVI y destacan los cuadros de un tríptico flamenco que sobresalen por su calidad artística. Estos trípticos eran auténticos altares ambulantes que se cerraban para transportarlos y se abrían cuando se deseaba rezar ante ellos. Además de su alto valor artístico, Beatriz nos hace reparar en el simbolismo del mismo, ya que exaltan la relación entre Castilla y el Norte de Europa, no sólo a través de los matrimonios reales que fomentan en gran medida los Reyes Católicos, sino por el intercambio comercial a través de las rutas establecidas.

Posteriormente, me he enterado de que en el suelo de esta capilla se encuentra la losa del primer sepulcro de José Antonio Primo de Rivera en El Escorial. Curiosidades de la historia.

Beatriz se despide y nos piden que entremos a la Torre del Homenaje. Allí, nos recibe un matrimonio cortesano que habitan en la torre y que con mucho desparpajo se quitan la palabra uno al otro para contarnos "historietas" de hechos acaecidos en la villa de Medina hace unos veinte años muy, muy históricas.

Nos cuentan que hace unos veinte años, mantuvieron a Juana -al que algunos desalmados llaman "la loca"-, tercera hija de los Reyes Isabel y Fernando, encerrada en esta misma torre que ahora pisamos.

Juana, que aun siendo una niña cumplió su deber de real de casarse con quien sus padres dispusieron; es decir el Archiduque Austriaco Felipe, apodado por el rey francés como "El hermoso", lo que reforzaría las relaciones con Maximiliarno de Autria en contra del monarca francés. La joven princesa no pudo estar más enamorada de su marido, pero en modo alguno era correspondida por el archiduque cuyo único pensamiento era tener un heredero con Juana y convertirse en el futuro Rey de Castilla. La joven infanta aunque dio seis hijos a Felipe, fue la persona más desgraciada  del mundo, desgracia provocada por los devaneos de su marido, que la hicieron ser presa de ataques de celos que rayaban en la locura.



Sus padres, los Reyes, la hicieron volver a Castilla cuando gestaba su cuarto hijo e intentaron que se imbuyera en sus obligaciones como futura Reina de Castilla, ya que la desgracia se cernió sobre los herederos de los Católicos monárcas y murió su hijo mayor Juan y su hija Isabel, incluso Miguel, su nieto hijo de Isabel, feneció sin haber cumplido los tres años de edad. De modo que Juana se convirtió en heredera de Castilla y Aragón.

Sin embargo, la ya Princesa de Asturias no pensaba en otra cosa que marchar de nuevo a Flandes para estar con su amado marido. Nuestros anfitriones en la torre presenciaron cómo la Reina Isabel en persona y ya muy grave vino a intentar que su hija entrara en razones, sin conseguirlo. Poco antes, una noche, Juan de Fonseca, amigo y consejero de sus padres impide por todos los medios que Juana huya y se dice que durmió en pleno invierno "en cueros" a la intemperie, sin parar de insultar a Fonseca. Finalmente, no tuvieron más remedio que dejarla partir.



En 1504 muere su madre la Reina Isabel y Juana y Felipe son proclamados reyes de Castilla, pero dos años más tarde el joven rey Felipe murió de una pulmonía, dejando a una Juana destrozada y a juzgar por los que la rodeaban demente y fue recluida en Tordesillas hasta su muerte en 1509.

A la muerte de Fernando el Católico en 1516, aquel niño que había quedado en Flandes cuando sus padres volvieron a la península a hacerse cargo del Reino de Castilla, Carlos, segundo hijo de Juana y Felipe, se convirtió en Carlos I de Castilla y Aragón y V de Alemania, con tan solo dieciséis años.

Rodrigo y su mujer nos dicen que a pesar de la existencia del Castillo de la Mota, cuya reconstrucción corrió a cargo de los Reyes Católicos y que llegó a ser uno de los mejores defendidos de toda la cristiandad, los monarcas cuando venían a  Medina, preferían alojarse en las Casas Reales en la Plaza Mayor.

Este jovencito que se había convertido el rey más poderoso de la cristiandad no fue muy bien recibido por los súbditos castellanos. No aprobaban que este joven inexperto, que se había criado en una cultura que nada tenía que ver con la de Castilla, que no hablaba el castellano, sino flamenco y que depositó su confianza en colaboradores traídos de los Países Bajos; todo ello cuando la verdadera Reina, su madre, permanecía encerrada en un castillo. No es muy querido como rey y menos siendo hijo del "Hermoso". 


Nos cuenta Rodrigo que la última "faena" que ha hecho el joven Carlos ha sido trasladar los miles y miles de legajos, mapas, escrituras venidos de todos los reinos, tras cuarenta años que se han venido custodiando en Medina a Simancas. ¡Cuánto mal ha hecho! Aunque su mujer rápidamente le reprende por juzgar los actos de su Majestad y le pide que no blasfeme;  que no debe morder la mano que le da de comer.

Pero continúa hablando y con cara compungida nos relata que en esta fortaleza se últimamente se han vivido momentos de gran tensión, pues los comuneros se han levantado contra el Rey.

Carlos I había convocado Cortes para instaurar nuevos impuestos que cubriesen sus batallas bélicas; lo que provocó las protestas del pueblo castellano que instaban al rey a vivir en el reino como era su obligación y respetar las leyes castellanas. La mayor parte de las Comunidades de Castillas (Segovia, Toledo, Salamanca,...) se revelaron contra la autoridad del rey. Bueno,... de Adriano de Utrech (futuro Papa Adriano VI) a quien Carlos I había confiado la Regencia de España en su ausencia.


La revuelta comenzó en Toledo y rápidamente se fue extendiendo en el resto de ciudades castellanas. En septiembre toman Tordesillas, lugar de encierro de la Reina madre, que aun simpatizando con los líderes comuneros, se abstiene de ir contra su hijo. Las tropas del rey incendian Medina del Campo por orden de Adriano pero ésta se defiende valientemente. En 1521 las tropas comuneras fueron derrotadas en Villalar y sus principales líderes: Juan Bravo, Juan Padilla y Francisco Maldonado fueron decapitados.

Rodrigo, mientras nos iba contando estas historias, nos hacía seguirle. "Al cielo de Medina" nos indicaba. Llegamos a la parte superior de la torre, donde disfrutaríamos de unas vistas singulares.


Castillo de La Mota (Medina del Campo)
¡Qué suerte! ¡Pero qué suerte tuvimos! Aquella mañana nos fue imposible ver uno de los grandes hitos de Medina -el Monasterio de San José de las Madres Carmelitas- e intentamos verlo por la tarde; con tan buena fortuna que disfrutamos de las explicaciones de un fantástico guía para nosotros solitos.

¡Y qué guía! ¡De excepción! No tomé nota, ni recuerdo su nombre y bien sabe Dios que me hubiera gustado dejar plasmada su identidad en este blog. Nos enseñó el Convento, rincón a rincón, como si se tratara de su propia casa. Con anécdotas de la Santa, historias de origen de cada una de las joyas del museo. Si pasábamos por alto algo que él consideraba que requería una contemplación más detallada, nos hacía volver sobre nuestros pasos para reparar el error. ¡Gracias!

La visita incluye la colección teresiana, la iglesia, el claustro de la santa, con celdas originales del siglo XV, incluyendo la de Santa Teresa.

Monasterio San José (Medina del Campo)
El Monasterio fue fundado por Santa Teresa de Jesús en 1567 y sería la segunda casa del Carmelo renovado de las diecisiete erigidos durante su vida. Desde entonces la relación de Santa Teresa con la ciudad de Medina es constante y realiza hasta trece visitas a la villa.

Tras la fundación de su convento en Ávila, movió todos los hilos para instalar el que sería el segundo de los cenobios y que mejor sitio que Medina del Campo, cruce de los principales caminos que llevaban a Castilla y sitio próspero de ferias y comercio. Con muchas argucias consiguió el permiso del Abad para asentar allí un nuevo convento. Llegado el momento, salen de Ávila siete monjas guiadas por Santa Teresa camino de su nuevo destino. Al llegar a Arévalo donde tenían previsto pasar noche, llegan las noticias de que el arrendador de la casa en Medina les pide que no salgan de Ávila -muy tarde, pues estaban ya a medio camino-; al parecer los frailes agustinos no estaban de acuerdo con la fundación de un convento de monjas y el dueño de la vivienda no quería ponerse a malas con los frailes, por lo que les pedía que no llegasen a Medina y por supuesto que no les alquilaría su casa.

En desesperación, decide acercarse a Fuente el Sol, a ver a María Suárez, dueña de las casas donde posteriormente se construyera el Monasterio y alcanzan un acuerdo de compra de una de ellas. Solucionado, llegan a Medina a media noche, dando un gran rodeo para no atravesar el centro y no ser vistas. Llegan al convento de Santa Ana a coger lo imprescindible  y hacer entrada en la casa recién comprada. 

Muy atareadas estuvieron las monjitas durante los dias siguientes adecentando el que sería su hogar y el 15 de agosto, una pequeña campana anunciaba la fundación del monasterio de San José de monjas carmelitas. Acudió tanta gente, "que no cabían en el portal".

Iglesia del Convento de San José (Medina del Campo)
La iglesia es sencilla, como mandan los cánones de la hermandad. El retablo mayor fue instalado en 1622 y está presidido  por la escultura de San José con el Niño, atribuida a José de Rozas.

De la Iglesia pasamos directamente a ver la "Colección teresiana", que atesora verdaderas joyas, la mayor parte de ellas adquiridas por donaciones, como la de Simón Ruiz (a estas alturas de nuestro viaje, ya sabemos de quién se trata) durante los siglos XVII y XVIII. La más antigua de todas es la "Virgen de la Victoria" de talleres Bohemios, del siglo XV. 







Virgen Napolitana


Otra preciosidad es la "Virgen Napolitana" que se libró de los procesos desamortizadores del siglo XIX, gracias a que ciertas piezas, como esta fueron trasladas a clausuras femeninas; pero es que también se libró de ser expoliada durante la invasión francesa, quedando a buen recaudo en casa de una familia que una vez pasado el peligro, devolvieron a Medina.

San José





















El pequeño y elegante San José, escultura de Gregorio Fernández, realizado en la primera década del XVII.





















Lienzo de Santa Teresa y San Juan. Se trata de un lienzo anónimo castellano del siglo XVII. Más que a su calidad artística hay que atender a su iconografía, que evoca al primer encuentro que ambos tuvieron en estos muros conventuales en 1567. 

Aqui, me puede mi amor por la literatura y me doblo simbólicamente antes dos genios de la poesía que no volverán a repetirse en la historia de la literatura. Sin duda, para mí, su genio literario supera, con mucho, a su santidad o su grandes dotes para fundar conventos y la gestión de clausuras, incluso la reconversión llevada a cabo de una institución que había pedido el norte, se ve veladas con su genialidad literaria.

A ambos les unió la insatisfación del modo de vivir de la Orden del Carmelo y Teresa convence a Juan de unirse a la causa de reforma de su orden, ganjeándose una gran hostilidad por parte de los carmelitas calzados. Al extremo de mantener encarcelado a San Juan de la Cruz, primero en Medina y posteriormente en Toledo durante ocho meses (ocho meses muy productivos en los que se gestó su Cántico Espiritual. Se fuga y marcha a Andalucía donde en distintas ciudades desempeñará importantes cargos. En 1591, nuevos enfrentamientos le destituyen de todos sus cargos, cae enfermo y es trasladado a Úbeda donde muere.

Entramos al antiguo locutorio, lugar del encuentro entre Santa Teresa y San Juan.

Corredor de la Santa y patio antiguo
“Poco después acertó a venir allí  un padre de poca edad, que estaba estudiando en Salamanca, y él fue con otro por compañero, el cual me dijo grandes cosas de la vida que este padre hacía. Lámase fray Juan de la Cruz. Yo alabé a nuestro Señor, y hablándole, contentóme mucho, y supe de él cómo se quería también ir a los cartujos. Yo le dije lo que pretendía y le rogué mucho esperase hasta que el Señor nos diese monasterio, y el gran bien que sería, si había de mejorarse, ser en su misma Orden, y cuánto más serviría al Señor. Él me dio la palabra de hacerlo,…”

Texto extraído del Libro de las Fundaciones de Teresa de Jesús. Con el tiempo San Juan, debido a su corta estatura, pasaría a ser para la Santa, su "medio fraile".

Las celdas del convento primitivo, que atendían a las normas implantadas por Santa Teresa de despojo personal de todo bien material. Estas debía atender a la sencillez


Celda de la Santa. Aquí el entusiasmo de nuestro guía alcanzaba unos niveles cercanos al paroxismo.

Dudo mucho que Santa Teresa hubiera aprobado en lo que convirtieron su pequeña celda -igual a las del resto de hermanas-, con motivo del primer aniversario de su muerte. En 1682 la celda es transformada en una pequeña capilla. Se añade una cúpula sobre pechinas, coronada con una pequeña linterna lucernario que permite la entrada de la luz natural. Se decoran las paredes y se incluye un pequeño altar con la imagen de la Santa.

La visita había llegado al final y puedo asegurar que es la mejor visita guiada de un sitio religioso que haya recibido hasta ahora.


Celda/capilla de Santa Teresa en convento de San José en Medina del Campo
Pero esta tierra castellana a la que han cantado los más grandes poetas, ni es tan seria, ni tan austera, ni tan adusta y nos tenía reservada una bonita sorpresa: La Feria del Caballo


Disfrutamos del evento, pues era todo un espectáculo de mucha calidad.