Península de Yucatán (Viaje a México) / Capítulo V

Viernes, 10  noviembre 2016

Ya estaba allí,  la parte más esperada del viaje y la que proporcionaba a mi mente más adrenalina,... coger un coche y aventurarnos en un mundo desconocido, sin programa previo, sin reservas previas, sin concepciones previas,...

En el aeropuerto, corriendo a Hertz, `pues queríamos empezar nuestro periplo esa misma tarde y viajar hasta Campeche, pero nuestro coche no estaba preparado y tuvimos que esperar más de media hora. Tengo que advertir del gran "rejón" que supuso el alquiler de coche, pues a la tarifa normal y los seguros a todo riesgo, habría que añadir el "one way" por alquilarlo en el aeropuerto de Villahermosa y soltarlo en Cancun Ciudad (13.699 pesos = 670 euros).


Mapa de la Península de Yucatán
Ya con nuestro Chevrolet blanco comenzamos nuestro camino. En ese momento ya, nos saltaríamos el primer consejo de mis familiares; "no viajéis de noche por carretera". Es invierno y se nos hizo de noche antes de salir de la propia Villahermosa; 338 kilómetros,  que hicimos en seis horas y media, por una carretera monocarril; con tramos en obras; con pasos con "topes tan a la mexicana" cada 50 metros, atravesando poblaciones exageradamente largas; un chaparrón que descargó como si no hubiera un mañana; dos parones de policía: el uno con interrogatorio de tercer grado y el segundo de "buenas noches, buen viaje". Para remate, me doy cuenta de que por error, había reservado el hotel a 35 kilómetros del centro de Campeche, como era mi intención. A las 12 de la noche estábamos en nuestro hotel con muy buena pinta (Tucán-Siho Playa, 65 euros sin desayuno, en Champotón).

Sábado, 11  noviembre 2016

Hotel Tucán Siho Playa
¡Encantados! ¡Qué hotel más bonito! La habitación amplia y decorada con muchísimo
Hotel Tucán Siho Playa


gusto, pero cuando empiezas a investigar de puertas afuera, la euforia va en aumento. Una playa caribeña de ensueño;un desayuno typical mexican de fruta, huevos fritos con pico de gallo, pan recién tostadito, zumo de naranja y café con leche y lo mejor, cristaleras circundando un restaurante  con espectaculares vistas al mar y unos jardines cuidados con mimo. ¡Qué trabajito nos costó salir de aquel edén, pero la vida del turista es dura y no hay tiempo que perder!

Hotel Tucán Siho Playa
La península de Yucatán que es la porción de tierra más septentrional del territorio mexicano, divide el Mar Caribe del Golfo de México, está conformada por tres estados: Campeche, Yucatán y Quintana Roo. Intentaríamos llevarnos una idea, aunque sea parcial de los tres.

La ciudad de Campeche, llamada San Francisco de Campeche en época virreinal, es una muy bonita y cuidada ciudad. Pequeña, amurallada, de calles adoquinadas, con preciosos palacios restaurados. Se la tacha de "ciudad de cuento", por la sensación de decorado que ofrece. Pero al otro lado está la vibrante Campeche del pueblo, con su mercado, su malecón, sus colegios y sus edificios gubernamentales.

El pueblo maya Ah Kim Pech se defendió con uñas y dientes de la conquista de los españoles durante casi un cuarto de siglo. Finalmente, la colonización se impuso y en 1540, bajo el mando de Francisco de Montejo, se fundó San Francisco de Campeche, convirtiendo la localidad en el primer puerto del Yucatán. Las incursiones piratas comenzaron a ser cada vez más devastadoras, hasta que en 1663, el rey de España, Felipe III, ordenó la construcción de las murallas, que pusieron fin al problema. Aquel año, Campeche sufrió el ataque pirata más feroz de su historia, los supervivientes, obedeciendo las órdenes reales,  levantaron las murallas  con tan solo manos indígenas y levantadas con piedra caliza de cuevas cercanas, cuya construcción se prolongó durante más de cincuenta años. Tienen una extensión de dos kilómetros y una altura de ocho metros, con forma hexagonal y ocho bastiones, de los que permanecen siete en pié. Todos ellos hoy convertidos en museos que cuentan retazos de su historia. A aquellos siete baluartes que aún se conservan hay que añadir dos fuertes y tres baterías. 

Camino del centro nos cruzamos por una zona ajardinada y carteles turísticos de "Fuerte de San Miguel". Salvo que se visite durante varios días, me parece imposible ver los siete baluartes y los dos fuertes, todos con su correspondiente museo y piezas dignas de ver; por lo que habría que limitarse a una pequeña muestra de cada especie.

Fuerte de San Miguel (Campeche)
El Fuerte de San Miguel creo que es interesante para entender el sistema de fortificaciones de la ciudad. Terminado de construir en 1801, tiene planta pentagonal, foso, un gran patio central, con pozo y rampas y se encuentra en muy buen estado de conservación. Hoy día, alberga el Museo Arqueológico de Campeche, dividido en diez salas, donde destacan las máscaras funerarias de jadeíta, la estela número 9, un platón con tapa de iguana, escultura pétrea en forma de tambor con la imagen de una reina, etc. Piezas de un valor histórico de mundo maya incalculable.
Máscara funeraria de jadeíta
(Museo Arqueológico de Campeche)

Finalmente aparcamos sin problema extramuros, pero muy cerquita del centro. En nuestro paseo hacía la Plaza de la Independencia, centro neurálgico de la ciudad, nos vamos encontrando con edificios gubernamentales de talla muy moderna, por ejemplo el “Palacio Legislativo”; una vez cruzada la muralla, el panorama cambia y los edificios son ahora, coloniales, casonas blasonadas y elegantes, que nos hablan de tiempos antiguos, pero en un perfecto estado de conservación.

El primer punto ineludible es la Plaza de la Independencia, más conocida como “el Parque de la ciudad”; ya allí se huele y se masca el bullicio provinciano que tanto me gusta. No puede faltar su quiosco estilo "belle epoque", sus farolas de época y sus bancos con el escudo de la ciudad grabado. Un trenecito que sale de la misma plaza nos permitiría hacernos una idea de lo que es Campeche capital de una manera bastante cómoda. Perdimos el de las 13 horas y tuvimos que esperar al de las 17 horas que era el siguiente.

Catedral de Campeche
La iglesia, como no podía ser de otra manera, es el edificio más destacable de la plaza –la Catedral de Nuestra Señora de la Purísima Concepción-. De un barroco poco recargado, con dos torres (bautizadas como “La Campechana y La Española”)  y nichos con imaginería de San Pedro y San Pablo y una pequeña Virgen de la Concepción, en la parte superior y a San Francisco de Asis y Santo Domingo de Guzmán , en la parte inferior, resulta bastante sencilla por dentro y por fuera.

Centro Cultural El Palacio (Campeche)
En la calle 8, que es el costado siguiente al de la Catedral, llama la atención un largo edificio, llamado Centro Cultural “El Palacio”, que alberga la Biblioteca de Campeche (a las 20:00 h. se proyecta un video-mapping de la historia de Campeche en su fachada) y el Museo de Fortificaciones, Comercio y Navegación. Muy pero muy recomendable. Además de interesante históricamente, esta llevado a cabo con un despliegue de medios por encima de la media.

Museo de Fortificaciones, comercio y Navegación (Campeche)
Museo de Fortificaciones, comercio y Navegación (Campeche)
En la Sala de Fortificaciones presidida por un gigantesco mapa de fortificaciones del Caribe; unas estatuas de cartón piedra de tamaño natural representan a los personajes más representativos de la época colonial: el esclavo, el bucanero, el marqués, el hugonote que llega huido de Europa,…, con nombres y apellidos y un resumen de sus biografías. Otra sala, exhibe una buena colección de ropajes de época; desde los usados por la gente de alta alcurnia, tanto de caballero como de dama, hasta los sencillos de la campechana humilde; desde el siglo XVI al XVIII; los trajes talle imperio que irrumpieron con gran fuerza en el siglo XIX en Francia, alcanzaron también las Américas.

Museo de Fortificaciones, comercio y Navegación (Campeche)
El siguiente salón recrea los oficios típicos de aquel Campeche colonial. Eran varios los productos procedentes de las tierras mayas que debían ser pagadas como tributo a los españoles (encomenderos, la Corona, funcionarios civiles y eclesiásticos), entre ellas, mantas de algodón confeccionadas por las mujeres, cera, miel, maíz, frijol, chile, gallinas, pescado, iguanas,… Las salinas también proporcionaban un material básico para muchas industrias europeas como el salazón, conserva de carnes y pescados; así como el famoso “palo de tinte” o “palo de Campeche”, muy apreciado por la industria textil.

La siguiente sala introduce al visitante en todos los pormenores de los galeones españoles de la época y se representa uno de ellos, de considerable tamaño, seccionado para permitir hacernos una idea más práctica de lo que fueron estas embarcaciones.

Un museo muy didáctico que bien vale una visita.

Seguimos rodeando la plaza en sentido contrario a las agujas del reloj y en la calle 57, la casa número 6 reproduce el interior de una mansión de una familia campechana de clase alta en la época prerevolucionaria. Bien montada.

Edificio Portales Revolución (Campeche)
El último costado de la plaza antes de llegar de nuevo a la Catedral lo constituye el edificio Portales Revolución que albergó el primer hotel de la ciudad, pero antes de ello y desde su construcción en 1517 fue cárcel, Audiencia, Alhóndiga y Casa Real.

La comida en la Parrilla Colonial de la calle 59, de precio medio, pero de exquisiteces campechanas que bien merecen una visita. Muy recomendable.

Plaza de la Independencia (Campeche)
A estas alturas, habíamos decidido dormir una noche más en Campeche y por estar más céntricos, elegimos un hotel en la misma plaza, baratísimo, pero del que no voy a reseñar ni el nombre, pues fue una mala elección. Hubiera sido mejor elegir un hotel por fuera de la muralla.

El recorrido en el trenecito fue bastante completo, pues tuvimos oportunidad de conocer, además del Campeche turístico, el de la vida de los vecinos en sus quehaceres diarios.
Desde la Plaza, caminando toda la calle 8, se llega al Baluarte de Santiago, hoy Jardín Botánico Xmuch-Haltun, interesante muestra de la flora de la zona. En este momento dejamos atrás la zona amurallada y céntrica de la ciudad y salimos extramuros, donde comenzó a vivir la gente con dinero –generalmente españoles y comerciantes adinerados- y comenzaron a formarse los barrios tradicionales de Campeche. Entre las calles 10 y 49 (comentaros que las calles son siempre pares, las que van de este a oeste e impares las que lo hacen de norte a sur, es facilísimo orientarse) encontramos una animada zona donde comer típicos “antojitos” mexicanos, llamada Portales de San Martín, que son muy populares. Muy cerquita, Punta Diamante, con una pequeño cañón que al parecer marca la división entre un barrio y otro; nos estamos adentrando en el de Guadalupe, con casas muy señoriales.

Seguimos por la calle 10 y enseguida topamos con la Iglesia de Guadalupe, mandada a construir en honor de la Virgen morena en 1575 y muy importante para la gente de Campeche pues es la segunda dedicada a la Virgen de Guadalupe, tras la Basílica del mismo nombre en la Ciudad de México.

Llama mucho la atención lo cuidada que está la ciudad; es raro ver un cable o un poste de la luz, todo el sistema de cableado está soterrado.

Dejamos el barrio de Guadalupe y nos vamos introduciendo en el de San Francisco. Entre las calles 10 y 12 se encuentra la Plazoleta de San Francisco con una plaza empedrada con fuente y un edificio del siglo XVIII. Aquí se encontraba el primer asentamiento maya KaanPech (tierra de culebras y garrapatas), hasta la conquista del lugar por Francisco Hernández de Córdoba en 1517, bautizándolo con el nombre de San Lázaro, por ser el santo del día en el que se conquistó. Más tarde el topónimo maya devino en el más españolizado de Campeche de San Francisco. Este lugar es uno de los más antiguos y de más tradición.
Iglesia de San Francisco (Campeche)

La calle Arista termina en Miguel Alémán y en la propia esquina yergue la Iglesia de San Francisco de fachada muy sencilla, perteneciente a la orden de los Franciscanos. Dos arcos, llamados “racioneros”, porque allí ofrecían los frailes una ración diaria a los más necesitados. Es una de las iglesias más antiguas de Campeche (1546, terminada en 1598), pero su verdadero valor se lo da el ser el lugar donde se celebró la primera misa en tierra firme del Nuevo Mundo –que no de América, que fue en Santo Domingo-.

El Pescador
Cruzamos Miguel Alemán y por la calle Fundadores, llegamos a una plaza donde una popular estatua representa al “Pescador”, actividad muy extendida entre la población de la ciudad.

Enseguida, alcanzamos el Malecón, oficialmente la Carretera Costera. Son cinco kilómetros y hoy es el principal punto de esparcimiento de los campechanos, sobre todo los fines de semana, con pista para correr y para bicicletas. Quizás subir a un autobús que lleve a lo largo del Malecón, permita al visitante  ver los principales hitos del paseo marítimo de Campeche.

Plaza de las Culturas (Campeche)
La calle Fundadores desemboca en la Plaza de las Culturas o 4 de Octubre, mandada a construir cuando la ciudad celebró 450 años de su fundación. En representación del hecho, tres estatuas representan personajes importantes en la conquista:  un fraile con la cruz, un soldado español y un cacique maya, como encuentro de las dos culturas.

Campeche, a lo largo de su historia, ha sido cuna de insignes compositores y poetas; entre ellos destaca José Narváez Márquez, reconocido compositor musical, que creo una popular canción dedicada a una bonita estatua de una pensativa joven entre  rocas blancas, icono de Campeche, llamada la Novia del mar. La jovencita de piedra lleva consigo una leyenda y es que encontrándose perdidamente enamorada de un pirata, éste salió un día a la mar y todavía no ha vuelto; cada tarde la niña llega a la orilla y con la mirada perdida al océano sigue esperando la llegada de su amor.

La novia del Mar
Frente a la Novia del Mar, se encuentra el Centro de Convenciones y Exposiciones de Campeche XXI, con una estructura vanguardista y unas vistas a la bahía impresionantes.

La siguiente glorieta es un homenaje a los marinos; el obelisco a la Marina Mexicana, con ambos escudos, el nacional y el de la Marina. Y frente a él, el Bazar artesanal Ah Kim Peech, un gran mercado de artesanía de Campeche que abre de 10 a 22 horas.

Continuamos nuestro paseo por el malecón disfrutando del mar a la derecha, de edificios emblemáticos a la izquierda y cruzando rotondas con estatuas monumentales. Es el caso del monumento a D. Pedro Sainz de Baranda, quien destruyera la última posición española en la guerra de independencia y frente a él, el Palacio de Gobierno de Campeche, entre el Baluarte de La Soledad y el de San Carlos, que alcanza a verse desde delante del parque Moch Couoh, donde se encuentra también las oficinas de la Secretaría de Turismo estatal.

Desde el Malecón no se ve el ex Convento de San José, levantado por los jesuitas en 1716, con una preciosa fachada de azulejos de Talavera, que otrora fuera el primer faro de la ciudad; hoy es utilizado como galería de eventos culturales.

Una enorme bandera ondea en la siguiente glorieta. Sus alrededores son un área de buenos restaurantes. Un poco más adelante el pequeño muelle de pescadores del barrio de San Román, otro de los barrios populares. Al muelle vienen muy tempranito a adquirir pescado fresco para restaurantes, etc.

Y una glorieta más con el monumento al ilustre campechano Justo Sierra Méndez, “Maestro de América”. Escritor, periodista, político, poeta, historiador y entre sus grandes obras, la promoción de la fundación de la Universidad Nacional de México.

Cruzamos y nos encontramos con la Iglesia de San Román, corazón del barrio del mismo nombre. Aquí vivían los marineros y calafateadores, que restauraban los barcos a base de estopa y brea. Las casas de este barrio son originales –algunas sencillas y otras más elaboradas-, pero casi todas de grandes ventanas con guardapolvo y rejas, donde  la familia se sentaba al atardecer.



Iglesia de San Román (Campeche)



Es interesante entrar a la Iglesia de San Román, pues en su interior se encuentra la imagen más venerada de la ciudad: el Cristo Negro de San Román, realizado en el puerto italiano de Civita Veccia y trasladado a Veracruz. Cuentan las historias, que se remontan a los años de la fundación de San Francisco de Campeche, que la ciudad sufrió una gran plaga de langostas y se ofreció la creación de una iglesia al Altísimo, si les libraba de tal desgracia y así se levantó la Iglesia. Había que darle advocación a algún santo y salió por mayoría el de San Román. Ya tenían iglesia y santo para ella, pero les faltaba una imagen de ese santo. Le pidieron a Juan Cano, un comerciante que iba y venía de Europa, que les trajese un Cristo de Italia. Una vez adquirido el Cristo Negro lo compró y viajó a Veracruz, donde llegaban los barcos mercantes. En el traslado de Veracruz a Campeche una gran tormenta azotó el barco que estuvo a punto de naufragar y se cuenta,… que el propio Cristo se puso al mando de timón, salvándoles de una muerte segura.

Acordaros de estar a las 18 h. en la calle 10 con la 53 para ver la fuente activa que se mueve al compás de la música, es una manera relajante de terminar el día. A su lado, una maqueta monumental recrea el sistema de defensa de la villa con sus baluartes y la muralla original recientemente restaurada.
Plaza de la Independencia (Campeche)

La Plaza, de noche, bulle de gente, parejas de novios, familias, en una esquina una asociación de niños con síndrome de Down representan una obra de teatro sobre un entarimado improvisado; en otra esquina las marimbas animan la noche con sus notas,….

De jueves a domingo a las 20:00, un fantástico espectáculo de luz y sonido tiene lugar en Puerta Tierra, en la calle 18 con 59, llamado “Lugar del Sol”. Puerta Tierra fue construida en 1732 –la última de las cuatro puertas- y en aquella época era la entrada a la ciudad, por lo que fue testigo de la entrada de los más famosos corsarios; hoy es un icono de la ciudad.

Espectáculo Puerta Tierra (Campeche)
El espectáculo, que se desarrolla entre la Puerta Tierra, la muralla y el Baluarte de San Francisco, está compuesto de dos partes: una consistente en un recorrido por la muralla y una segunda por una proyección sobre la muro de ocho metros, que con música de fondo y de una manera muy lírica van relatando la historia del Campeche de hoy desde que eran tierras mayas y se adoraban a dioses procedentes de la madre naturaleza, pasando por la llegada de los “hombres barbados” que conquistaron sus territorios y los saqueos de piratas que repelieron con un valor extraordinario.

Desde esta altura privilegiada y en la noche cerrada, se alcanza a ver, por lo iluminados, el Fuerte de San Jose y el de San Miguel, la Iglesia de la Inmaculada Concepción con sus dos torres –La Española y La Campechana-; la enorme cúpula del ex Templo de San José,…

Domingo, 12 de noviembre de 2017

Nuestro siguiente punto previsto era Mérida, a 186 kms. de Campeche,  pero por el camino hay reclamos a los que no puedes resistirte.

Cuando faltaban 40 kilómetros para llegar a Mérida, apareció Chochalá, un pequeño municipio, pero que tiene un cenote al parecer interesante. El Cenote de San Ignacio tiene una profundidad máxima de 7 metros y 40 centímetros, en la parte más baja. Una gran bóveda y sinuosa iluminación, que lo hacen un sitio especial.

Cenote de San Ignacio (Chochalá)
Para comprender lo que es un cenote, transcribo definición de Wikipedia.

Un cenote (del maya dzonoot: ‘hoyo con agua’)1 es una dolina inundada de origen kárstico. Existen varios tipos de cenotes: a cielo abierto, semiabiertos y subterráneos o en gruta. Esta clasificación está directamente relacionada con la edad del cenote, siendo los cenotes maduros aquellos que se encuentran completamente abiertos y los más jóvenes los que todavía conservan su cúpula intacta. Como otras muchas estructuras geomorfológicas, los cenotes son estructuras transitorias, que finalmente pueden terminar rellenos y desecados, pasando a formar parte de lo que se conoce como un paleokarst.

Un poco más adelante, al llegar a Umán, una carretera secundaria anuncia la población de Celestún; rápidamente consulto la Lonely Planet y resulta, en teoría, muy seductor: una playa caribeña, un pueblecito de pescadores y lanchas que te llevan a los manglares que son Reserva de la Biosfera. ¿Apetecible, verdad? Nos separaban 80 kilómetros por una carreterita que haría que invirtiéramos dos horas de ida y dos horas de vuelta. A eso, habría que añadirle el riesgo de no ver flamencos, la estrella de la fauna local, pues la temporada alta para verlos es de noviembre a abril. ¿Habría muchos? ¿merecería la pena, o no? Pues sí, arriesguémonos.

Puedes alquilar embarcación en el puente, a la llegada o directamente en la playa. La Lonely Planet recomienda hacerlo en la playa, por lo que allí nos dirigimos. ¡Qué playa! Fue fácil, el precio parecía bastante estipulado y que se prestaba poco a rebajas, pues además. nos teníamos que unir a un grupo medio creado, seis extranjeros y nosotros, 200 pesos por persona (unos 10 euros).

El viaje dura dos horas y media, a una velocidad impresionante, que al principio da un poco de miedo, pero a la que terminas acostumbrándote,  y te llevan al punto en que el mar se junta con los manglares, incluso se lleva a cabo un paseo peatonal por una pasarela creada al efecto para contemplar directamente el ambiente y ver –cosa curiosa- cómo brota el agua dulce de los cenotes, a través del agua salada marina.

Fauna había bastante, según parece, nada comparado cuando la temporada llega a su momento álgido, pero al parecer había ya una colonia permanente en la zona que nos permitió sacar unas cuantas fotitos bonitas. Además de las piezas reinas, como son los flamencos, hay también pelícanos, cormoranes, etc., etc.

Reserva Celestún
A la vuelta, un restaurante con mesitas en la playa estaba, como esperándonos, para agasajarnos con un ceviche y unos langostinos y un pescadito al cilantro de escándalo.
De regreso, por aquella carreterita, nos cayó una tormenta monumental durante exactamente quince minutos. El limpiaparabrisas no daba abasto y se estaba haciendo de noche, pero como vino se fue y llegamos a Mérida.

Celestún
La entrada a Mérida no me causó buena impresión; pero lo cierto fue que el GPS nos mandó a otra calle con el mismo  nombre en un barrio con no muy buena pinta. Llevábamos reservado el hotel por Booking: Hotel Medio Mundo (64 euros con desayuno), bastante bien, aunque no tienen televisión las habitaciones. Está céntrico; a cuatro calles de la plaza. Este paseíto ha sido suficiente para que cambiara mi opinión sobre Mérida. Es francamente bonita.
Catedral de Mérida

A partir de las 21 horas, todos los sábados, se exhibe un video mapping en la Catedral de Mérida, llamado “Piedra Sagrada”, mediante el que se narra la historia de la ciudad. No son muy puntuales y se hace larga la espera, aunque hay gradas para sentarse.

Domingo, 13 de noviembre de 2016

El hotel es bonito y un tanto curioso. El desayuno se sirve al lado de la piscina rodeado de flores y cuál fue nuestra sorpresa cuando nos preguntan si queríamos café con leche y que si la leche la preferíamos de almendra o de soja: se trata de un restaurante vegano. Ensaladitas de verduras, chocolate con aguacate y unos panes –versión dulce y salada- que hacen ellos mismos.

Mérida es una capital con sabor provinciano y al mismo tiempo, señorial. Es el prototipo de la ciudad colonial de calles estrechas y grandes plazas; pero además, Mërida es un centro cultural de primer orden con los mejores museos de la península.

Nuestro ya conocido amigo Francisco de Montejo, el Mozo, fundador de Campeche, quiso probar suerte más al norte y aprovechando las desavenencias que había entre los mayas, conquistó Tho (hoy Merida) en 1542. Ocho años más tarde casi todo Yucatán estaba bajo dominio español.

Tenemos suerte, pues los domingos se cierra a tráfico la calle 60 y se llena de ciclistas, patines, gente paseando y disfrutando de una mañana dominical.

Plaza Grande de Mérida
Palacio Municipal (Mérida)
La Plaza Grande, es eso…. Exageradamente grande. Rodeada de altos laureles y apacibles bancos –en esta ocasión creo que venir en domingo no fue tanta suerte como creía- pues la plaza se llena de puestos de artesanía. Que está bien poder hacer compras, pero los puestos te impiden ver en toda su extensión las maravillas que la rodean; por ejemplo, la Casa Montejo, mansión de Francisco Montejo y que perteneció a la familia hasta 1970 o la Catedral de San Ildefonso, construida en el lugar de un antiguo templo maya, El domingo, no solo conlleva los puestos, sino los toldos para hacer sombra a los bailes que a las 13 horas se desarrollan frente al Palacio Municipal.


Catedral de San Ildefonso de Mérida

La seo bien merece una visita a su interior. En ella se encuentra un enorme Cristo, conocido como “de la Unidad”, de 7,65 m. de altura hecho en madera de abedul, es el símbolo de la unidad entre los descendientes de los mayas y los de los españoles, llevado a cabo por un artista español. En la capilla izquierda se encuentra el Cristo de las Ampollas, el objeto más famoso de la ciudad. Cuenta la leyenda que la estatua se talló de madera de un árbol alcanzado por un rayo, que ardió durante toda una noche sin quemarse.

Cristo de la Unidad (Catedral de Mérida)
Cristo de las Ampollas (Mérida

Casa de Montejo
Universidad Autónoma de Yucatán (Mérida)

Palacio de Gobierno (Mérida)
El antiguo Palacio del Arzobipo, hoy sede del Museo de Arte Contemporáneo; el Palacio Municipal; el Palacio de Gobierno (1892), con murales de un reconocido artista local, son puntos imprescindibles de la visita a Guanajuato. En la famosa calle 60, la bonita Iglesia de Jesús, construida en 1618 por los jesuitas y un poco más arriba, el Teatro Peón Contreras, ya de principios del siglo XX, con una escalinata de mármol de carrara que le hace de los edificios más distinguidos de la ciudad.


Palacio de Gobierno (Mérida)
Por conocer el Paseo Montejo, que es una zona urbanizada durante el siglo XIX, con ánimo de emular algo parecido al Paseo de la Reforma de la Ciudad de ´México o los Campos Eliseos de París, con grandes mansiones y amplias avenidas con boulevar, nos pegamos una caminata desde el centro a lo largo de toda la calle 56 que es larguísima y sin ningún interés para llegar a la zona; para comprobar que el famoso Paseo Montejos  no deja de ser una zona de grandes viviendas, pero que no mereció la pena el esfuerzo.

Ha empezado a llover con ganas, por lo que se acabó el turismo. A descansar.


Paseo Montejo (Mérida)
Interior del Palacio de Gobierno (Mérida)
El siguiente día estaba planificado ir a Chichenitza. Habíamos estado ya hace treinta años y aunque no creía que la pirámides hubieran cambiado de postura, si que estaba convencida –como así fue- que la forma de verlas no sería igual; el ser una de las maravillas del mundo forzosamente ha de condicionar las visitas. Desde hace no mucho se han iniciado unas visitas de noche con show de luz y sonido y me hubiera encantado verlas; pero al parecer son gratis y por ende, las entradas hay que solicitarlas con muchísimo tiempo de antelación. (Se solicitan en la Oficina de Turismo).


Lunes, 14 de noviembre de 2017

Valladolid es el siguiente destino, pero como siempre, se van cruzando cosas por el camino. Cuando apenas llevábamos 70 kilómetros, nos sedujo Izamel, pueblo mágico. Lo de mágico no es de mi cosecha, sino una dignidad otorgada por el gobierno de México a ciertas poblaciones; más de cien. Estas localidades gozan de subvenciones por mantener unos estándares altos de limpieza, seguridad, atractivos culturales, infraestructuras hoteleras, etc. Dignidad que pueden perder de no cumplir con los requisitos estipulados.

Convento de San Antonio de Padua (Izamel)
Izamel es una tranquilísima población colonial llamada “amarilla” por el color de gran parte de sus edificios. 
Antiguamente se trataba de un importante centro de adoración maya a Itzamma, dios supremo, y al Dios del sol. Una docena de pirámides dedicadas a sus dioses fueron lo que los conquistadores encontraron y seguramente para contrarrestar, se construyó un gigantesco monasterio franciscano que hoy ocupa medio pueblo.

El Convento de San Antonio de Padua fue construido con materiales de las destruidas pirámides mayas (1533). Desde la plaza principal, una rampa lleva directamente al atrio de la  Iglesia de la Virgen de Izamal, un enorme patio donde cada 15 de agosto la fiesta de la Virgen (tres noches –desconozco cuáles son- a la semana se celebra aquí un espectáculo de luz y sonido).
Izamal, la ciudad amarilla

Existe un pequeño museo que conmemora la visita del Papa Juan Pablo II al Monasterio en 1993 y su regalo de una corona de plata para la Patrona de Yucatán. Tres manzanas al norte del Monasterio se encuentran, restauradas tres de las doce pirámides mayas originales.

El pueblo irradia tranquilidad: niños jugando en la plaza, mujeres comprando en el pequeño mercado, unas cuantas calesas esperando la llegadas de turistas que deseen ser trasladados unos pocos metros hasta las pirámides,… el ayuntamiento, la comisaría, el hotel, el tendejón (tiendas de ultramarinos), el consultorio de un médico cirujano, la escribanía pública,…. y dominándolo todo el gran Monasterio, todo anclado en el siglo XVIII.

Izamal
La explanada al oeste del convento tenía por límites, en la época maya,los edificios Kabul y otras estructuras  y la que sirvió de base para el palacio municipal. Durante la colonia la plaza se llamaba Plaza Menor o de los Indios, que era ligeramente más pequeña que la Plaza Mayor; en ella se vendían, caballos, mulas y todo tipo de animales de carga. A mano derecha de esta placita estaban las Casas Reales que con el tiempo y algunas modificaciones se convirtieron en el Palacio Municipal.

Izamal
Por unas deudas contraídas, los inditos se vieron en la obligación de vender su placita en 1730 a un particular, pero gracias a la ayuda económica del Gobernador Figueroa ,pudieron saldar su deuda y recuperar su plaza, con la promesa de que nunca le darían otro uso que no fuera el del disfrute público.  Para conmemorar la Constitución de 1820 en Cádiz, se le puso el nombre de Plaza de la Constitución.

Continuamos y finalmente llegamos a Valladolid, una bonita ciudad –la tercera más grande de Yucatán-.

Catedral de Valladolid
El primer asentamieno español se fundó en 1543, a 50 kilómetros de la costa, pero el calor, los mosquitos y las enfermedades consiguieron que don Francisco de Montejo, sobrino de Montejo el Adelantado, deshicieran su ciudad y la trasladaran a las ruinas de la ciudad maya Zací.  Durante una gran parte del Virreinato, Valladolid permaneció aislada y mantuvo una especie de independencia  del gobierno real y por ello los mayas fueron brutalmente explotados; hecho que no mejoró ni con la independencia de México. 
Catedral de Valladolid

Valladolid comenzó a ser objetivo con el estallido de la Guerra de las Castas en 1847, tras un asedio de dos meses, los defensores de la ciudad fueron vencidos.

Un visita ineludible debe ser la Casa de los Venados, con más de 3.000 piezas de artesanía mexicana en una colección privada, y en una casa noble, entorno para el que fueron llevadas a cabo.

Templo de San Bernardino y Convento de Sisal. A poco menos de un kilómetro de la plaza fueron construidos en 1552 y 1560, para funcionar como fortaleza e iglesia a la vez. Algunos frescos y una pequeña Virgen es lo único original que queda, En el recito del convento hay un cenote cubierto por una gran cúpula.

El edificio del Ayuntamiento mantiene en su piso superior una serie de murales del pintor yucateco Manuel Salazar con motivos de la llegada de los españoles, la resistencia maya y la coloniación de Valladolid y Yucatán. La gran plaza está presidida por la catedral, pero echo de menos el tradicional quiosco, que en esta ocasión ha sido sustituido por una fuente.

El hotel elegido ha sido el Hotel Colonial Aurora, que está francamente bien a un super precio: 40 euros sin desayuno.

Martes, 15 de noviembre de 2016

Merecía la pena madrugar un poco para llegar a Chichenitza antes que las hordas de autobuses cargaditos de turistas. Daba igual, hay gente, mucha gente. La que madruga, la que se adapta a la programación de los tours, la que llega más tarde. La ventaja es que el recinto es enorme y se reparte entre los distintos puntos destacables.

El Castillo
Hoy en día todos los estudios arqueológicos coinciden en que los inicios de Chichen Itza fueron maya puro, hasta que en el siglo IX la ciudad quedó abandonada por motivos desconocidos.

Repoblada en el siglo X por Toltecas, Chichen Itza se convirtió en una fusión maya con el dios Chac de la lluvia y Quetzacoatl, la serpiente emplumada. Influyeron en la arquitectura e introdujeron los sacrificios humanos, como demuestran numerosos grabados.

No recuerdo bien las infraestructuras de acceso de Chichen Itza cuando lo visitara hace treinta años, ni si han sido muy actualizadas o no; lo que si recuerdo es que entonces tenías acceso y podías subir a las impresionantes pirámides y moverte por ellas a tu antojo. Hoy existe un cordón de seguridad para que el visitante no se acerque a ellas.

El lugar está dividido en tres áreas: el Grupo Norte (tolteca), el Grupo Central (construcciones tempranas) y el Viejo Chichen.
Te recibe, nada más entrar, el plato fuerte; El Castillo, gran pirámide que no es otra cosa que un calendario maya hecho en piedra. Templo de 25 metros de altura construido sobre uno maya anterior. Presenta la serpiente emplumada típica tolteca y guerreros.

9 niveles divididos en dos por una escalera (9 del inframundo y 9 de los señores de la noche) = 18 terrazas = 18 meses de 20 días por el calendario haab = 360 días más 5 días aciagos.

Cada una de las cuatro escaleras en cada lado de la pirámide tiene 91 escalones, sumando la plataforma superior se obtienen 365 . Cuatro escaleras que representan a los cuatro puntos cardinales, 52 paneles que representan el número de años en que se dividen los ciclos del calendario del sol y la tierra.

Y lo más espectacular, cada equinoccio de primavera y otoño, durante tres o cuatro horas, cuando la luz solar está directamente sobre el Ecuador, haciendo que la noche y el día duren exactamente lo mismo, se consiga un efecto óptico que hace que se vea reptar hacia abajo a la serpiente emplumada. Miles de personas se dan cita en la cara norte del templo para contemplar el espectáculo cada 20/21 de marzo y 21/22 de septiembre. Fruto, sin duda, de los profundos conocimientos astronómicos de los mayas.

En el lado Norte se encuentra una entrada al Tunel que lleva al Trono. Una pirámide dentro de otra.

Generalizamos, cuando hablamos de las ruinas de Chichen Itza como galardonadas con el título de “7 maravillas del mundo moderno”, cuando en realidad tal titulo fue exclusivamente al Templo de Kukulkán o Quetzalcoatl o El Castillo (para los españoles de la época colonial).

No voy a hacer una descripción exhaustiva de cada uno de los edificios, pero sí en algo tan peculiar como las canchas del juego de pelota.

Pok a Pok (juego de pelota)
En el Popol Vuh, libro sagrado de los mayas se relata la creación del universo mediante la lucha de dos hermanos que representaban a la parte luminosa del cosmos contra los seres de la oscuridad o dioses de la muerte, que dirimieron el triunfo mediante un juego de pelota o pok a pok (sonido de la pelota contra el suelo y las paredes) en lenguaje maya . Los hermanos ganaron y según la costumbre fueron sacrificados transformándose en el Sol y la Luna.

Casa de las Monjas (Chichen Itza)
Los mayas construían en sus ciudades una o varias canchas de juego de pelota. Se jugaba también a la pelota, apostando importantes objetos, de manera deportiva, pero el pok a pok era un solemne rito que enfrentaba elementos contrarios del universo y tenía connotaciones astrales.

Su dimensión es de 168 metros de largo y 70 de ancho. Un patio en forma de doble “T” y gradas para los espectadores. Las paredes constan de anillos a gran altura (aunque esta dependía de si se jugaba golpeando la bola con la cadera o con el antebrazo, siempre dibujados con la imagen de la serpiente emplumada. Los jugadores eran catorce, siete de cada equipo.

El cenote Sagrado es otro de los lugares destacables (no recuerdo haberlo visto en mi primera visita, pero evidentemente debe llevar siglos en el mismo sitio). Sesenta metros de diámetro y treinta y cinco de profundidad, de paredes con una profusa vegetación. Es un cortito paseo hasta él, merece la pena acercarse.

El Caracol. Otra edificación que te hace trasladarte siglos atrás e imaginarte los sabios sacerdotes mayas haciendo observaciones astrales y cuentas matemáticas para decretar las fechas de los rituales, celebraciones, la siembra del maíz y la cosecha. El nombre le fue puesto por los españoles debido a su escalera interna; tiene diseño circular y al parecer las ventanas de la cúpula están alineadas con la aparición de ciertas estrellas en fechas específicas.

Chichen Itza es mucho más y remito al posible visitante a publicaciones especializadas o a contratar uno de los muchos guías autorizados que hay en el recinto.

Salimos de Chichen Itza sobre medio día. Nuestro planning tenía Mahahual como siguiente punto, a 375 kms. y eso suponía 4 horas y media o más. ¿Qué hacíamos dormir en Chichen y salir a la mañana siguiente tempranito o dirigirnos hacia allá y dormir donde nos pareciera? Dormir en Chichen no seducía mucho, por lo que optamos por lo segundo.

La carretera es muy recta, bonita, con árboles que se cruzan en su punto medio formando túneles vegetales y atravesando pueblos, con bicicletas, paseantes, animales,... una vida rural tranquila y de muy pocas revoluciones. Ya de noche, llegamos a una población que parecía bastante grande: Felipe Carrillo Puerto.

Plaza Felipe Carrillo Puerto
El lugar no parecía nada turístico, pero no le faltaba su plaza, con su quiosco de música, una torre moderna con reloj y lo mejor, la señora que vendía marquesitas, dulces y saladas, en un carrito escapado de un siglo anterior.. Mmmmmmm.

Nos quedamos en un hotelito muy barato, pero correcto, limpio y muy cerquita de la plaza principal: Esquivel.

Museo Guerra de las Castas (Felipe Carrillo Puerto)
Estamos ya en el estado de Quintana Roo. Felipe Carrillo Puerto fue fundada por los mayas con el nombre de Chan Santa Cruz.

Museo Guerra de las Castas (Felipe Carrillo Puerto)
Lo primero que nos llamó la atención fue un edificio blanco con arcadas con cierto aire oficial. Alberga el Museo de la Guerra de Castas ¿Qué es eso? Nunca habíamos oído hablar de aquella guerra. El museo lo cuenta:

Tras tres siglos de colonialismo y subyugación por los conquistadores españoles y después de la independencia de México –que no mejoró mucho la situación de los indígenas-, éstos últimos comenzaron a rebelarse contra el “hombre blanco”, español o criollo, caciques que abusaban de la situación de dependencia del “hombre indígena”

La Guerra de Castas o Guerra Social Maya se inició el 30 de julio de 1847 en el municipio de Tepich, donde se desarrolló una confrontación de lo más sanguinaria, siendo la guerra civil más prolongada y cruel de América –más de medio siglo-. Inicialmente de origen campesino, entre sus componentes asoman temas sociales, de clase y abuso de poder. Fue un movimiento bélico que se fue extendiendo por toda la Península de Yucatán con la insurrección campesina maya contra las condiciones de explotación, injusticia, excesivo pago de impuestos, tanto al gobierno como a la iglesia y expropiación de tierras ancestrales.

A estos componentes de todo tipo hubo que añadir un  nuevo factor que rozaría el fetichismo: el culto a la Cruz Parlante. A los tres años de comenzada la contienda, aparecieron tres cruces grabadas de entre siete y diez centímetros en una gran caoba en la espesuras de la selva maya, a la orilla de un cenote, que comenzó a “hablar” en lengua maya a través de su oráculo Manuel Nahuatl, que tenía facultades de ventrílocuo, señalando que el pueblo maya había sido el elegido por Dios. Desde aquel primer mensaje vinieron nuevas proclamas que levantaron el ánimo de los rebeldes que se veían muy abatidos y perdían poco a poco toda posibilidad de éxito. La Cruz Parlante se convirtió en un verdadero movimiento mesiánico y reestructuraron su sociedad, creando una nueva de carácter teocrático-militar y fundaron su ciudad sagrada Noj Kaj Santa Cruz Xbáalam Naj, hoy Felipe Carrillo Puerto.

Iglesia Felipe Carrillo Puerto
Las Santas Cruces han cambiado muchas veces de ubicación; del primer sencillo santuario que se creó junto al cenote donde fue encontrado –a cinco calles de la plaza de Felipe Carrillo Puerto-, cambió de emplazamiento dentro de la ciudad, hasta que en 1900 los mayas rebeldes iniciaron el repliegue y desalojo de la ciudad santa ante el avance del ejército federal, que la ocuparon militarmente el 4 de mayo de 1901, convirtiendo el templo en un prostíbulo primero y después en un muladar. En 1915 es devuelta la ciudad a sus fundadores y en 1929 se firma el acuerdo de paz y obediencia con el gobierno mexicano, lo que subleva a la facción más radical que asalta el templo y se lleva las veneradas cruces a la población de Xcaacal.

El museo, además de contar de una manera muy didáctica la historia, con muy pocos medios, pero con auténticos objetos cono instrumentos musicales –que un señor muy amable tocó para nosotros-, herramientas de campo, ropajes, gastronomía, monedas,…. Todo lo que podía representar la vida maya en el siglo XIX se encentra en este museo para hacer comprender aquella guerra.

La amabilidad de la gente es impactante. No habíamos comido cuando llegamos y era demasiado temprano para cenar; casi todo estaba cerrado. Un restaurante pequeñito, unido a la casa familiar de los propietarios, fue nuestra salvación. Todo fueron facilidades; estaba cerrado, pero no importó; rápidamente pusieron la cocina en marcha y nos prepararon una merienda-cena para chuparse los dedos.

Miércoles, 16 de noviembre de 2016

Mahahual
Nuestro siguiente destino, Mahahual, 126 kms.

Sin lugar a duda, lo que más me gustó de todo el viaje. Se trata de una playita preciosa; el ejemplo de la playa caribeña que todos tenemos en la cabeza.

No comprendo cómo una población tan pequeña y tan tranquila ha conseguido soslayar los embates de recibir cruceros con miles de turistas. Mantiene un muy agradable malecón con todos los servicios turísticos necesarios. Los precios, en general, son algo más elevados de lo que veníamos pagando hasta ahora, pero sin ser una exageración.

Mahahual
El principal atractivo de Mahahual es lo cerquita que está del Banco Chinchorro, un atolón coralino que está declarada como la segunda barrera de arrecife mas grande del mundo, tras la australiana.

Mahahual
El huracán Dean, en 2007, destruyó un 80% de sus edificios e infraestructuras. Y sus gentes tuvieron que trabajar duro para reconstruir su pueblo. Entre otras cosas, Mahahual puede presumir de tener la playa pública más grande de Quintana Roo, pues aunque la teoría dice que “todas las playas son públicas, en la práctica no es así.

Nuestro hotel fue el Koxo Bata’an uno hotel muy coqueto y con mucha historia; de hecho te venden un pequeño libro contando cómo fue su construcción, como se perdió casi todo tras el huracán y cómo se ha elegido cada detalle, cada mueble, cada material utilizado,... todo  tiene un por qué y un de dónde, pues todo se ha hecho a mano, con sumo mimo y el resultado ha sido excelente. Lo recomiendo sin dudar.

Jueves, 17 de noviembre de 2016

¡Adios Mahahual! Nuestra estancia aquí ha sabido a poquísimo, pero hay que seguir, si queremos continuar conociendo más rincones.

Había visto fotos de Bacalar, nuestro siguiente punto, a 104 kms. de Mahahual (aunque no se puede ir en línea recta pues una lengua de agua entra convirtiendo la zona en una pequeña península) y resulta un lugar de lo más apetecible. Las carreteras están estupendas y vamos prácticamente solos.
Bacalar

Antes de adentrarnos en Bacalar, seguimos de largo 10 kms. más para conocer el Cenote Azul, de más de 300 metros de diámetro y una profundidad de 90 metros. El sitio es bonito y está acondicionado muy bien para el baño y un restaurante para reponer fuerzas después.

La localidad de Bacalar es un pueblecito muy pequeño y tranquilo situado en una ribera de la laguna homónima, de agua dulce y cristalina con todas las tonalidades imaginables –aseguran que tiene siete tonalidades distintas de azul-.

Bacalar
Bacalar
Bacalar
Desde el hotel, que lo recomiendo sin duda ( Azul 36 – 40 euros por Booking, aunque lo debimos de estrenar y la piscina aun no estaba terminada), fuimos dando un paseo hasta la laguna donde hay un balneario con restaurantes bajo grandes palapas, sitios para cambiarte, baños, etc. y muchos barquitos que te llevan a conocer todos los rincones acuíferos del lugar.

Negociamos con uno de los barcos el precio de $200 pesos cada uno (10 euros), pero tendríamos que esperar a que hubiera otro par de clientes por lo menos. Mientras tanto, nos comeríamos un cebichito de piscolabis, en uno de los restaurantes. Tras una hora aproximadamente,  ya teníamos compañeras de viaje; se habían sumado dos mexicanas de Ciudad de México, que habían venido por razones laborales, a una convención  en Chetumal (capital de Quintana Roo) y aprovecharon para “darse una escapada”. 

El viaje consistió en dos horas, en las que visitabas el Cenote Negro, con una profundidad de 80 metros y teniendo la posibilidad de hacer snorkel; el Cenote Esmeralda, de 65 metros y el Cenote Cocalitos de 45, donde se pueden ver estromatolitos que son piedras vivas consideradas como la formación de vida más antigua del planeta; el canal de los piratas y la isla de las aves.

Las mexicanas iban a visitar el Fuerte de San Felipe y nos ofrecimos a llevarlas en el coche, pues nosotros también teníamos previsto ir.

Desde Restaurante La Playita
La fortaleza que está también lindando el lago se construyó para proteger a los ciudadanos de ataques piratas y de los indígenas, en tiempos de la Colonia. Los rebeldes mayas la tomaron en 1859 y la conservaron hasta que Quintana Roo fue conquistada por tropas mexicanas en 1901. Hoy alberga un museo donde cuenta la historia de Yucatán, a través de los mayas, la llegada del conquistador y los siglos coloniales, la independencia  y la guerra de las castas.

Fortaleza Bacalar
Las mexicanas nos recomendaron un restaurante, La Playita, que no estaba lejos del fuerte y que bien merece una visita.

El centro de Bacalar tiene una gran plaza, con su correspondiente quiosco, una iglesia de enormes proporciones para lo pequeño que es el pueblo y tres o cuatro tiendecitas. Conocimos una navarra que llevaba viviendo ya un tiempo en este edén y trabajaba como camarera en un restaurante de la plaza y estaba encantada.

Viernes, 18 de noviembre de 2016

Benditos desayunos mexicanos, ¡cómo os voy a echar de menos!

Rumbo a Tulum, 215 kms. Creo que después de haber visto Teotihuacan, Monte Albán, Palenque y Chichen Itza, teníamos cubierta la dosis de pirámides, pero tras haber visto fotos de Tulum, no podíamos pasar de largo. ¡Pirámides que besan el mar! Sonaba atrayente.

Al llegar, un trenecito acerca al visitante a las ruinas; es corto el trayecto, pero es conveniente ahorrar energías para invertirlas entre vestigios mayas.

Tulum
Tulum fue ocupada del siglo XIII y a mediados del XVI d.C y llegó a ser una importante ciudad portuaria, que mantenía relaciones comerciales incluso con Belice. No hay duda de su función estratégica como fortaleza dada su muralla en tres flancos, salvo por la parte que da al mar, de varios metros de grosor y entre 3 y 5 metros de alto, en un período especialmente conflictivo entre los distintos pueblos mayas.

La ciudad quedó abandonada 75 años después de la conquista española, una de las últimas que lo hicieron.

Tulum
Tulum
Bien es cierto que es más pequeña y de edificaciones más modestas que algunas otras, pero el enclave con esas aguas turquesas a su vera es espectacular.
Tulum

La muralla mide 380 m. de sur a norte y 170 de este a oeste. La visita está orientada para que el visitante siga el camino más correcto y se vayan visitando los principales hitos: De Este a Oeste: la Casa del  Cenote (un pequeño estanque); el Templo del Dios del Viento (las mejores vistas de todo el recinto); la Estructura 25; el Palacio (la edificación más espectacular); hacia el sur: el Templo de la Estela (la Estela 1, actualmente en el Museo Británico); en el centro del conjunto se encuentra El Castillo, el edificio más alto, bautizado así por los españoles; al Norte: el Templo del Dios descendente y hacia la playa el Templo de las Pinturas (de dos plantas).
Tulum

No se puede machar de aquí el visitante sin acercarse, a lo largo de una carreterita, a la playa más sensacional que pueda uno imaginarse, con arena que parece azúcar y un mar de color verde jade.

Tulum
El centro no es muy bonito y resulta un tanto atípico, pues se desarrolla a lo largo de varios kilómetros de la carretera principal que la atraviesa, con decenas y decenas de restaurantes, tiendas de souvenirs y servicios para el turista.

Una comidita rica y seguimos camino. Tan sólo 65 kilómetros nos separaban de Playa del Carmen y no llegó a la hora lo que tardamos. Tenía muchísima curiosidad (no recuerdo haber estado en ella en nuestro primer viaje) por conocer cuál era el sitio preferido de los españoles cuando venían a la Rivera Maya, como se conoce a toda la zona de unos años para acá.

Bastantes kilómetros antes de llegar, por la autovía que va hasta Cancún, se van viendo los complejos hoteleros de dimensiones que rayan en la exageración con unas portadas a todo lujo, con cascadas, estatuas y una vegetación exuberante. Cientos de metros de portada por cientos de metros de jardines hasta el hotel correspondiente y de ahí dos pasitos a la playa, todo con mucho lujo y todo incluido. En fin, llegamos a Playa del Carmen, vamos a ver si tiene algo más además de lujosos hoteles.

La Rivera Maya fue un invento empresarial de los años 90 para fomentar las zona a nivel internacional y convertirla en la “Costa Azul Americana”.  Y se consiguió, ¡vaya que si se consiguió! Son 130 km. de costa que incluye Puerto Morelos, Playa del Carmen, Akumal, Cancun y Tulum. Entre ellas se contabilizan nada más y nada menos que la friolera de 405 hoteles de cinco estrellas.

Tenía reservado un hotel pequeño (Luna Blue), cerca de la famosa Quinta Avenida, que estaba bastante bien, pero tiene un bar abierto a la calle y anuncia música en vivo y la habitación que nos dieron no estaba muy retirada del él. Ya veríamos como marcharía la noche.

Mi primera impresión es que es una ciudad grande, pero una ciudad como creada ficticiamente para el turista; pocos servicios que no sean los que el turista pueda precisar se ven a simple vista. La columna vertebral de la City es la Quinta Avenida, peatonal, que con sus casi cuatro kilómetros de largo, ofrece al visitante, hoteles – más modestos que los que se imaginan en la carretera ¡pero mucho más modestos!-, restaurantes de todas las cocinas del mundo, centros comerciales a todo lujo, las principales marcas –americanas y europeas- están presentes en esta arteria, tiendas de todo tipo, discotecas, bares, pubs, sitios de copas y un largo etcétera. Todo muy cosmopolita y con mucho glamour.
Iglesia Playa del Carmen
Sábado, 19 de noviembre de 2016

Aquella mañana nos cambiamos de hotel, más tranquilo y en la misma playa. Una gozada desayunar mirando al mar. Aunque el agua no es tan cristalina como en Mahahual, por ejemplo, ni como veríamos más tarde en Cancun, las playas de Playa del Carmen están algo más masificadas. Otro cantar deben ser de las que gozan los grandes hotelazos.

Esta vez estábamos más hacia el Sur de Playa del Carmen. Exactamente los mismos componentes de la zona norte, pero aquí hay un gran parque, llamado Fundadores, donde vimos a los “voladores de Papantla” y una iglesia, superbonita, con todo el altar de cristal. En esta parte se encuentra también la terminal de ferrys, desde donde salen durante todo el día barcos a Cozumel, la isla paradisíaca por excelencia.
Playa del Carmen
Domingo, 20 a 28 de noviembre de 2016

El 20 de noviembre se celebra, en todo México, el día de la Revolución Mexicana; es día festivo y en todas las localidades se festeja de alguna manera. Aquí, desfilaron todos los alumnos de colegios, deportistas, asociaciones de todo tipo, con las autoridades del ayuntamiento presidiéndolo.

Cancun se encuentra a 68 kms. de Playa del Carmen y allí empezaba otra fase del viaje: una semanita en Cancun en un estupendo hotel, disfrutando de playa, de buenas comiditas y de un primo que vive allí y hacía mucho tiempo que no veía, complementaron un buen colofón de nuestras vacaciones mexicanas.
Cancún
Cancún es difícil para orientarse en un primer momento; rotondas a las que desembocan media docena de anchísimas avenidas con boulevares y que en principio parecen todas iguales. Con el tiempo vas aprendiendo a distinguirlas.

Al hotel no podíamos entrar hasta las 16 horas, por lo que tres o cuatro kilómetros (aquí es imposible hablar de manzanas, hay que hacerlo por kilómetros) a la izquierda vimos una gran torre que giraba y no dudamos en ir a hacer tiempo allí.

Torre Cancún
La Torre Cancún, de 80 metros de altura, ofrece unas vistas absolutamente inigualables en 360 grados, ya que lentamente va girando sobre sí misma. Desde aquella altura es como uno puede hacerse una idea más clara del complicado entramado de agua lacustre / tierra / agua salada y es que Cancun no es otra cosa que una isla muy fina con la Laguna de  Nichupté a la izquierda y el Mar Caribe a la derecha. Yo más bien diría que es una lengua de tierra, pues el Canal Sigfrido que le separa de tierra firme fue creado artificialmente para desfogar el agua.

Cancún que en lengua maya quiere decir “nido de serpientes”, por su abundancia, es hoy un punto turístico de primer orden, visitados por personas del mundo entero -cuatro millones de visitantes cada año-. No en vano es conocida como la “Miami mexicana”; una ciudad que nunca duerme.

Cancún
En 2005, los huracanes Wilman y Emily hicieron serios destrozos en infraestructuras hoteleras y dejó la playa sin arena, pero hoy no hay ni rastro de aquello.

La espina dorsal de esa lengua de tierra que es la zona hotelera de Cancún es la Avenida Kukulkán y nuestro hotel “Casa Maya” se encontraba en el kilómetro 5,5 y en total mide 15 kilómetros, más otros 15 de su continuación, Punta Nizuc-Cancún. En estos 30 kilómetros encontrareis grandes complejos hoteleros, uno detrás de otro y de vez en cuando un centro comercial gigante y lujoso con tiendas, restaurantes; todo muy cool.

El primer día de llegar a Cancún dejamos el coche de alquiler, pues nuestra idea era pasar una semanita tranquila de playa, descanso y buenas comidas. Creo que hicimos bien, pues de hecho, al llegar a Cancún intentamos poner en el GPS “Cancún centro” y nos llevaba inexorablemente a un muelle abandonado¿¿¿??? Cambiamos de estrategia y le ponemos “Ayuntamiento de Cancún” (forzosamente tiene que estar en el centro). Pues una gran avenida detrás de otra, hasta que: “ha llegado a su destino”, “su destino está a mano derecha”. Efectivamente, con una gran plaza delante (no pública), en una calle donde no se podía aparcar por ningún sitio y lo de alrededor no parecía la zona céntrica de una ciudad. ¿Dónde está la gran plaza, con banquitos de hierro forjado donde sentarse en las calurosas tardes del estío; con su quiosco de música, con la gran catedral y el bonito edificio del ayuntamiento? Esta es otra liga.

Como esta fue una semana atípica, me limitaré a relatar algún que otro sitio que pueda recomendar, sin ser exhaustiva, pues no nos movimos mucho.

Un día, decidimos ir a Isla de Mujeres (hacía treinta años que conocimos la isla). Existen cuatro posibles embarcaderos para zarpar hacia Isla Mujeres; Puerto Juárez, lejos de la zona hotelera y los tres restantes en Kukulkán: El Embarcadero (sin pérdida ninguna pues es donde se encuentra la Torre panorámica) – km. 4; Playa Tortugas – km. 6,5 y Playa Caracol – km. 9,5. El precio es de $19 dólares o $146 pesos y los ferrys salen cada hora de 09:00 a 20:30, salvo de Puerto Juárez y Playa Caracol que sólo salen durante la mañana.

Cinco kilómetros separan Cancún de Isla Mujeres y la isla mide 8 kms. de largo. Lo primero que suele hacer todo el mundo y nosotros lo imitamos, es alquilar un cochecito tipo golf  (600 $ pesos = 30 euros de 11 a 17 horas).

Iglesia Isla de Mujeres

El ferry te deja en el embarcadero que está en el centro de Isla Mujeres, con tiendas, mercadillos, restaurantes, la Playa Norte y en el resto de la isla, además de las islas paradisíacas, hay una serie de puntos recomendados.


·        Playa Norte - está en pleno centro de la isla y es la más populosa, pero a pesar de todo está limpia y bien cuidada.

·        Punta Sur – Con unas vistas espectaculares, donde se puede realizar snorquel o buceo. Pero el sitio es bonito aunque no te mojes; entre tótems e iguanas.
·        Dolphin Discovery – Interactuación con delfines, aunque son paquetes para pasar el día, con comida o sin ella.

·        Tortugranja. Las tortugas son especie protegida por las leyes federales. A esta granja llevan los huevos puestos en las playas defendiéndolos de los depredadores; cuando nacen, o bien las llevan a estanques o las liberan al mar.

Un gran acuario nos muestra tortugas de varias especies y tamaños –de las recién nacidas a las que miden hasta medio metro de largo. Se puede comprar comida a la entrada y alimentar a las tortugas.

·        Capilla de Guadalupe, un precioso templo con el altar mayor todo de cristal, con vista al mar. Merece la pena verlo.

Cementerio Isla de Mujeres
·        Os va a llamar la atención mi sugerencia, pero daros una vuelta por algún cementerio (vimos dos, una en la carretera pasado los acantilados y el otro en pleno centro), las sepulturas son verdaderas obras de arte de múltiples colores.

Cementerio Isla de Mujeres
Recreación Museo Subacuático
·        Algo que debe ser extraordinario es el Museo Subacuático, entre Cancun e Isla de Mujeres bajo el mar, a 4 y a 8 metros de profundidad,  con más de 500 esculturas, que no tuve la suerte de conocer, pero si ver una muestra del autor en un Centro Comercial .

Recreación Museo Subacuático
Enseguida dan las cinco de la tarde y hay que devolver el cochecito, por lo que un paseo por el centro completó la excursión y… el ferry de vuelta.

Parque de las Palapas
Otro sitio que disfrute fue el Parque de las Palapas. Comentar que a lo largo de Kukulkán pasan autobuses con una frecuencia exagerada hacia todos los puntos de la ciudad; simplemente pregunte al primer conductor dónde quieres ir y muy amablemente le dirá el número del autobús al que te tienes que subir. No recuerdo el número, pero nos dejó bastante cerquita del Parque de las Palapas. Esto es lo más parecido a aquella plaza popular que me faltaba en Cancún, pero en versión siglo XXI.

Parque de las Palapas
El Parque de las Palapas es el lugar donde las familias van a pasar una tarde/noche distendida; donde los niños juegan tranquilamente; donde se puede comer comida típica mexicana comprada en un buen número de puestecillos, a un bajo precio, que luego puedes llevar a una mesa y disfrutar cenando en familia. Puestecillos donde comprar baratijas y, además los fines de semana hay espectáculos al aire libre. Siempre está muy concurrido.

Avda. Kukulkan
Otro viajecito en bus puede ser al Mercado 28; un mercado de artesanía y souvenirs muy muy grande, con multitud de puestos. Los precios no me parecieron muy baratos, pero ya sabéis, el buen regateador es el que se lleva una justa compra, pues el vendedor no perderá nunca. Pateando por este mercado –que son calles y calles que se juntan y entrelazan con cientos de locales-, salimos a otra parte que es como un pueblecito típico con casas de colores, pero que son tiendas. Se llama “Plaza Bonita”, no os la perdáis.

Plaza Bonita
Plaza Bonita
Playa de los Delfines
Un desplazamiento a la Playa de los Delfines bien puede merecer la pena: tiene un mirador con unas vistas extraordinarias y las ruinas del Rey están casi enfrente (entre los kilómetros 17 y 18), cuenta con un pequeño templo y varias plataformas ceremoniales. El nombre se debe a que en él se halló una estatua que representaba a un dignatario, ataviado con un lujoso tocado, posiblemente un rey.

Y playas, todas las que queráis y como las queráis: concurridas o recoletas, largas o pequeñas, con aparcamiento, con socorristas, con alquiler de tumbonas,… Teóricamente, la ley mexicana establece que se puede pasear y nadar en todas las playas del país y así es, aunque en una gran mayoría de los casos, tengas que atravesar el hall de un hotel para acceder a ella.

Aquí termina nuestro viaje allende la Ciudad de México, donde pasaremos tres días más y regreso a Madrid, que ya preveo difícil, tras haber disfrutado del paraíso.


Viaje a México / Ciudad de México / Capítulo VI