Viaje a México - Introducción / Capítulo I

Amigo viajero que me estás leyendo en aras de preparar tu próximo viaje al gran país americano que es México; no sé si estás en el lugar idóneo o recomendarte que no te molestes en leerme. Intentaré explicarme.

He nacido en México, aunque llevo más de cuarenta años viviendo en España y tengo mucha familia en el país, lo que me permite tener algo más de conocimiento en varios ámbitos sobre el mismo que de Australia, por ejemplo. Esto, que a priori parecía una ventaja de mucha valía, fue como una losa a la hora de preparar el viaje.



El mes elegido fue noviembre; los meses de verano son lluviosos y aunque ello no impide disfrutar de todo, pues son auténticos diluvios que paran en una hora como mucho; preferí evitarlos; el otoño, sobre todo en la costa, resulta un poco arriesgado ante la posibilidad de ciclones; diciembre coincide con época de vacaciones escolares y los precios se disparan. En resumen, parecía que noviembre era un buen mes y así quedó fijado.

Una primera planificación me llevó a separar las cinco semanas que teníamos planeadas en:

1.   Circundar la ciudad de México. visitando la zona colonial por excelencia: Guanajuato, San Luis Potosí, Guadalajara, Queretaro, Morelia, Puebla; bonitas ciudades de aire provinciano y de gran raigambre arquitectónica hispana. Teníamos la gran ventaja de llegar el 28 de octubre, por lo que tendríamos la oportunidad de vivir la explosión de tradición y especial idiosincrasia mexicana que es la celebración del "día de los muertitos"; que si es extensiva a toda la república mexicana, toma carácter de inigualable en una pequeñísima isla llamada Janitzio en el centro del lago Patzcuaro, en el estado de Morelia. ¡Perfecto! unos diez días serían perfectos para hacer este recorrido.

2.   Siguientes semanas: parecía fácil. De los más de 23.000 km. de costa del país, era cuestión de elegir tres playas -míticas a ser posible- y recorrerse sus alrededores. No sería tan fácil la elección.

Como no podía ser de otra forma, me veía obligada a pedir consejo; hacía muchos años que no había vuelto a ir a México y el tema de seguridad parecía un serio problema a tener en cuenta: los cárteles, los secuestros express, los levantamientos locales de profesores y/o campesinos y un largo etcétera parecía que eran una realidad incuestionable. El chorreo de advertencias comenzó a desfilar: "A Pátzcuaro ni se os ocurra, es una congregación de borrachos que beben hasta reventar los caballos y nunca se sabe lo que puede pasar"; "Morelia, no hay problema por las zonas céntricas, pero cuidado con salir de ellas"; "Acapulco, ya no es lo que era, pero si quieres ir hay que salir muy tempranito, porque a partir de media mañana cortan la carretera y puedes perder todo el día"; "Manzanillo,  ni hablar", "no se te ocurra ir a hoteles por debajo de cuatro estrellas", "no conduzcas de  noche", "no transites por carreteras secundarias", "no cojas un taxi en la calle, llama a alguna central de taxis conocida", bla, bla, bla.

Sabía que esto podía pasar. Viajes a Kenya, a Sudáfrica, a Indonesia, ...... incluso Brasil, sin haber tenido el mínimo incidente y llevando por equipaje nada más que un poco de cordura y sentido común y ahora me encontraba atenazada, sin saber qué hacer. Y consiguieron modificar mi plan inicial. Una semana en Puerto Vallarta, otra semana recorriendo Chiapas (estado que no conocía y del que todo el mundo me hablaba maravillas) -eso sí, lograron convencerme de que debía hacerlo con un tour contratado en lugar de por mi cuenta-; diez días recorriendo la península de Yucatán por nuestra cuenta y en coche de alquiler y otra semana en Ciudad de México, dedicada a la familia.

Estas líneas escritas desde la perspectiva del regreso, te animan, querido lector, a no tener miedo y ser simplemente, prudente, como en el propio centro de tu ciudad. No tuvimos ninguna sensación de inseguridad; la gente es amable, servicial y procuran hacerte las cosas fáciles. Ha sido un viaje perfecto y me arrepiento de no haberlo fabricado a mi manera.

Si te animas a seguir leyendo, aquí tienes los capítulos de mi viaje.
































Ciudad de México / Capítulo II y VI