Chiapas (Viaje a México) / Capítulo IV

Cascadas de Agua Azul (Chiapas)
Domingo, 6 de noviembre de 2017

Dejamos Guadalajara con cierta tristeza, pues fue un tiempo demasiado corto para una ciudad que merece mucho la pena.

El vuelo de Guadalajara a Tuxtla Gutiérrez llevado a cabo con la lowcost Viva Aerobus, muy correcta en todos los aspectos, incluso más, pues no habíamos pagado ningún extra y nos incluyeron -no se el motivo- en embarque VIP. Se agradece.



Al llegar al aeropuerto ya estaba esperándonos el chófer/guía de Chiapas Premium, empresa con la que habíamos contratado nuestro tour de cinco días, cuatro noches, con avión, hoteles, desayuno, tres almuerzos, excursiones con guía, entradas a museos, parques, etc. por 21.400 $ (1.010,- euros), dos personas. Todo muy bien organizado, incluso ante hechos no previstos, como contaré más adelante.

Junto con el conductor de la empresa, se encontraba una pareja que había venido en un vuelo anterior desde Ciudad de México y que resultaron ser una deliciosa compañía durante nuestro viaje. Jubilados -como nosotros-; maduritos.... -como nosotros-. En fin, Cata y Pepe iban a ser unos buenos compañeros de viaje.

No había tiempo que perder, y sobre todo no había necesidad de hacer kilómetros sin necesidad, por lo que salimos directamente al primero de nuestros destinos: el Cañón del sumidero en Cahuaré. Treinta minutos de trayecto.

Cañón del Sumidero (Chiapas)
Al llegar al embarcadero del río Grijalva, nos proporcionaron el reglamentario chaleco salvavidas y embarcamos en una lancha motora para aproximadamente treinta personas (las mismas que íbamos). Esta excursión fue muy bonita y daba un buen augurio a lo que nos quedaba de viaje.

Impresionante! Pero más impresionante aún si pensamos que es una obra de la naturaleza que ha ido creándose año tras año; exactamente durante 136 millones de años, a base de sedimentos y minerales, ayudado por movimientos tectónicos, que formaron estas apabullantes paredes y sus profundos fosos.

Cañón del Sumidero (Chiapas)
Durante las dos horas que dura el recorrido, se puede observar, además de la belleza geológica, una gran cantidad de fauna endémica: cocodrilos, garzas, monos araña, zopilotes, etc.

Cañón del Sumidero (Chiapas)
Un guía en la embarcación nos va llamando la atención, sobre todo lo que pasa a nuestro lado: un puente colgante que se vino abajo por un accidente; plataformas de unos 20 m. desde donde se llevan a cabo un concurso de clavadistas anual; un enorme cocodrilo que impertérrito miraba a lo lejos y tomaba el sol, intentando regular su fría temperatura -nuestro guía nos invita a que si alguno piensa que es de plástico, proceda a comprobar lo contrario-; como podéis suponer, le creímos todos a pie juntillas. Tuvimos oportunidad de conocer al primo de nuestro buitre, aunque con el cuello más cortito y de un tamaño más pequeño: el zopilote; en una gran cueva un buen número de ellos se guarecían del sol.
  
Cañón del Sumidero (Chiapas)
En su parte más alta el cañón mide 1.000 metros, más 100 o 150 metros de profundidad. ¡Más de un kilómetro de altura! La cifra marea.

La embarcación entra en una cueva llamada de Colores. Verde, gris, blanco y rosa, dependiendo del mineral que predomina; potasio, magnesio,.... En su interior, una imagen de la Virgen de Guadalupe, a la que cada 12 de diciembre, vienen a rendir homenaje infinidad de embarcaciones.

Gruta Virgen de Guadalupe / Cañón del Sumidero
Árbol de Navidad / Cañón del Sumidero
Una gran sorpresa fue el Árbol de Navidad. Un río interior sale al exterior con una gran fuerza formando una catarata de 250 metros cuyas aguas bajan a través de formaciones de musgo y plantas que han recreado un auténtico árbol de Navidad. En el 2009 fue candidato a ser una de las siete maravillas del mundo natural aunque no se alzó con el galardón. La lancha se acercó mucho a la catarata, al punto de mojarnos a todos; aunque no nos importó, pues el guía nos había asegurado que todo aquel que se moja con su agua, rejuvenece diez años.

Poco a poco llegamos al final del recorrido que es la presa hidroeléctrica construida por Manuel Moreno Torres. Esta presa lleva el nombre de su ingeniero constructor, pero todo el mundo la conoce como Chicoasentepek, que en lengua Nahuatl quiete decir "Seis cerros". En lo alto, un conjunto escultórico rememora al Ing. Moreno y sus trabajadores y a la izquierda, los túneles convertidores que desfogan el agua para guardar el equilibrio de la presa. Con las letras CFE, la casa de máquinas donde se general la energía eléctrica a 2.400 kW por segundo a toda la república y parte de centro américa.

Cañón del Sumidero (Chapas)
El río Grijalva, que  nace en montañas de Guatemala, se une con el río Usumacinta y ambos desembocan en el Golfo de México, tiene un recorrido de 721 kilómetros. En su curso se han creado cuatro presas: Angostura, Chicoasen (en la que estamos), Malpaso y Peñitas. También Usumacinta se llamaba el pequeño pueblo que quedó anegado; sus habitantes fueron reubicados en un pueblo al que llamaron Nuevo Umacinta.

Hemos recorrido 42 kms. hasta aquí, la vuelta sería ya sin parar.

El sumidero pertenece a Chiapa de Corzo, una bonita población, cuyo centro fuimos a conocer. Pertenece a la serie de pueblos que las autoridades mexicanas han denominado como "Mágicos", a las que dan subvenciones a cambio de mantener un alto grado de excelencia desde el punto de vista turístico; aunque dicho título es retirado si la localidad no cumple las expectativas.

Chiapa de Corzo (Chiapas)
Chiapa de Corzo tiene una bonita plaza, bordeada de soportales con una espectacular fuente en su centro de estilo mudéjar con forma de corona, llamada La Pila y construida en 1562. Un árbol llamado La Pochota, yergue en la plaza; se trata de la ceiba más vieja del lugar, venerada por los antiguos indios. Esta localidad ha estado habitada desde 1,200 años a.C, Nandalumí era la capital de la tribu guerrera chiapaneca, cuyos restos pueden visitarse cerca de la ciudad. Cuando Diego de Mazaniegos invadió la zona, cientos de chiapanecos prefirieron suicidarse tirándose desde el cañón, antes de doblegarse al conquistador.

Comimos en un restaurante no lejos de la plaza y muy muy rico. Llevábamos un consejeros culinarios de excepción y fue un acierto. Sopa de chipilin -recomendado por Cata-, plato típico chiapaneco, que levantaba a un muerto y unas carnitas con las que nos fuimos preparando unos tacos.

Nos recogió nuestro conductor y nos llevó a San Cristóbal de las Casas, que sería nuestro "campamento base" durante esa noche y las dos siguientes.

Durante el camino hacia el hotel pudimos comprobar la belleza de la localidad en la que nos encontrábamos. Nos dimos cuenta también, en el corto recorrido, del frío que hacía en San Cristóbal, situado en plena sierra; hacia medio día el tiempo es muy agradable, pero durante la noche los grados de temperatura descienden significativamente.

El hotel Casavieja tenía cierto encanto, con una cuidada decoración, aunque las habitaciones eran muy básicas, con un baño sumamente pequeño.

Lunes, 7 de noviembre de 2016

El desayuno no lo sirven en el propio hotel sino cruzando la calle. En principio nos pareció un inconveniente, pero cuando conoces el Comedor de doña Rita, agradeces enormemente hasta cruzar la calle. Un sitio precioso y el contenido del desayuno todavía mejor. Buffet libre y los huevos, a tu gusto.

Nos recogieron a las 8 de la mañana en punto. Además de nosotros cuatro (con Cata y Pepe), otras doce personas se sumarían a la excursión de aquel día.

Como todo tour que se precie -y este no sería la excepción- habría que hacer las paraditas de rigor donde los guías se llevan una comisión. Pero es algo con lo que hay que contar y quizá a alguien le venga bien. La parada fue en Acatemango del Valle, comunidad Tzelzal, dedicada a la alfarería. Como singularidad, unas palomas de barro que hacen los indígenas. Curiosamente, las alfareras sigue utilizando un método prehispánico de cocer el barro con un horno de leña alrededor de las piezas en lugar de ponerlas dentro del mismo.

Durante el trayecto,el guía llama nuestra atención sobre la cantidad de pequeñas iglesias que encontramos en el camino, con nombres tan llamativos como "Jesucristo de los Últimos Días". "Evangélica Apostólica del nombre de Jesús", "Pentecostal", etc.. Se trata de.Betania  población creada por comunidades expulsadas de localidades católicas ortodoxas y que hoy conviven en este pueblo de 2.300 habitantes, divididos en cinco iglesias protestantes distintas y lo peor, cada una perteneciente a una etnia distinta y con una lengua también distinta. A imagen y semejanza de Betania o de Belén, se crearon muchos nuevos pueblos más para acoger todas las familias "expulsadas" de sus respectivas comunidades.

Hoy, parece que no viven mal, se ven buenas casas, la gente tiene trabajo y mantiene sus creencias. Todo ello viene a colación por el fenómeno sociológico que se está llevando a cabo en casi toda la república mexicana, como es la rápida pérdida de fieles en la Iglesia Católica ortodoxa y que en esta zona de Chiapas ha tomado carta de naturaleza, protagonizando sus poblaciones las más cruentas de las reacciones ante individuos que se reconocían de otra religión que no fuera la católica. En el mejor de los casos, eran extraditados de la comunidad y en el peor, morían asesinados del primero al último de la familia, pasando por niños que no eran admitidos en las escuelas, los templos que no fueran católicos quemados, los ministros perseguidos y golpeados y un largo etcétera. No podían volver a sus lugares natales y por ello se segregan en comunidades creadas ex profeso. En San Juan de Chamula, por ejemplo, localidad que visitamos al día siguiente, no puede vivir nadie que no sea católico.

Las nuevas comunidades se dedican al comercio en su mayoría. Venta de madera, carbón, frutales,... Nos cuenta el guía que se le estropeó su teléfono Samsung y la Casa le cobraba 2,000 $ por cambiarle la pantalla rota y tardarìan 20 días en repararlo; lo llevó a una de estas comunidades indígenas y se lo arreglaron por 600$ y en dos horas lo tenía listo.

Cascadas de Chiflón (Chiapas)
Hemos llegado a las Cascadas de Chiflón, que son grandes caídas que parten del rio San Vicente hasta que se precipitan en cascadas como la conocida como "Velo de novia", de 120 m., donde te pondrás chorreando. La subida, por un sendero de 1,3 kms, a lo largo del río, hasta el mirador más alto puede resultar agotador (de hecho tuvimos que hacer varias paradas para reponer el aliento), pero valió la pena y mucho. Los más arriesgados se tiran por tirolina.

Estamos a 1.600 m. sobre el nivel del mar en una zona de coníferas, encinos, roble banco y una fauna considerable, con conejos, venados, armadillos, tejones. La zona es un habita especial para el crecimiento del quetzal.

Cascada de Chiflón (Chiapas)
Al atardecer, el tour se complementaría con una visita a los Lagos de Montebello. Entre pinos y robles, discurre la carretera "Fronteriza del Sur" a lo largo de la frontera con Guatemala; con forma de herradura, da la vuelta y sale en Palenque. Este parque de 35.000 ha. es un lugar idílico donde se concentran más de cincuenta pequeños lagos que abarcan todas las tonalidades posibles del azul al verde. Al parecer se trata de antiquísimos cenotes que con la erosión se han ido juntando formando estas lagunas. Vimos tres de ellos Agua Tinta, Tziscao y Pojoj de color azul cobalto. Según nos comentan, verlas al atardecer es todo un espectáculo que nosotros nos perdimos pues era ya tarde.

Lagos de Montebello (Chiapas)
Lagos de Montebello (Chiapas)
Teníamos dos horas por delante de carretera, pero transcurrida la primera, Chiapas nos depararía una pequeña sorpresa. Un poco intimidante al principio, pero la cosa no pasó a mayores y gracias al buen hacer de nuestro guía y los recursos de la empresa (Chiapas Premium), no pasó de ser una anécdota más del viaje. Un atasco a nuestra vuelta nos hizo estar a coche parado durante cerca de una hora. Atasco como puede haber en cualquiera de nuestros países de origen cuando volvemos todos al mismo tiempo tras las vacaciones de Semana Santa, por ejemplo. Poco a poco nos iríamos dando cuenta de que este parón tenía otras connotaciones. Una serie de campesinos se habían pertrechado con neumáticos ardiendo, tractores atravesados y armados con palos gritaban sus quejas al Alcalde o algún gobernador local por no cumplir promesas hechas al colectivo.

Alguien dice en broma, supongo, que se oían tiros y la situación comenzó a ponerse tensa. Comencé a asustarme cuando los propios mexicanos estaban asustados ante la situación. Ya era noche cerrada y las noticias eran que la situación podía durar toda la noche. Entonces, tras varias llamadas a la empresa, se llega a la decisión de aparcar como se pudiera la camioneta en el arcén, donde permanecería el conductor, "hasta que Dios o los campesinos quisieran"; caminaríamos todos juntos, los catorce que eramos, sin separarnos hasta la primera barricada y alumbrándonos como podíamos con las linternas de los teléfonos móviles. Nuestro guía nos dió las recomendaciones pertinentes: prohibido fotografiar, ni comentar y si se puede, ni mirar a los manifestantes (un pobre hombre que tenía dificultades para andar se quedaba atrás y solicitaba más lentitud, pero el miedo nos hacía acelerar para terminar pronto); una vez superado el primer escollo, un par de furgonetas nos llevan a la segunda barricada, que volvemos a cruzar andando y del otro lado, una nueva camioneta mandada por la empresa nos recoge y nos lleva a nuestro hotel.

A dormir, sin cenar, cansadísimos, pero a salvo.

Martes, 8 de noviembre de 2017

Este día iba a ser más tranquilo y nos recogieron a las 09:30 h.

Para salir de San Cristóbal de las Casas hay que cruzar por su centro y el guía nos va hablando sobre lo que no debemos dejar de ver en la ciudad. Es dura la subida en zigzag hasta la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán de estilo barroco, pero merece la pena; se sube por lo que llaman localmente "el andador", y por él, encontraremos al paso,  la Escuela de Derecho, el Ayuntamiento, la Catedral y por último la Iglesia. Nos sugirió ver también la Iglesia de la Merced, de hermanos mercedarios;... todo andando pues está cerca de nuestro hotel y por ende de la plaza principal.

Nos recomienda también comprar café de Chiapas que tiene fama: Café Mexicano, Café la Selva, Café San Cristóbal en la calle Cuahutemoc, Café el Grano en la plaza principal, son algunos de los negocios de confianza para su compra; un restaurante llamado Carmelita para comer "antojitos mexicanos", esta noche, también fue una de sus recomendaciones.

El plan de aquel día era visitar dos pueblos emblemáticos de la cultura maya que son San Juan de Chamula y Zinacantán. Ambos están muy cerca uno de otro y a 12 kms. de San Cristóbal de las Casas. Ambos hablan la lengua tzoltzil, de procedencia maya; ambos pueblos llamados místicos, con usos, costumbres, creencias y tradiciones muy peculiares.

Estoy segura de que todos teníamos una gran expectativa ante el hecho de visitar la iglesia de San Juan de Chamula y los comentarios de nuestro guía nos la acicatearían aun más, pues ya nos anticipaba que nos iba a sorprender.

Nuestro guía nos contó antes de llegar muchas características de nuestros amigos chamulas.

Mujetes chamulas
Lo primero, sus curiosas vestimentas: el Xux, prenda de lana de carnero, en blanco para uso corriente y el negro para rituales; las mujeres faldas llamadas nahuas del mismo tejido de carnero y blusas blancas bordadas de luminosos colores y cinturones haciendo juego.Sin embargo las nahuas con flores bordadas identifican a las indígenas de Zinacantán., las que vimos en Amatenango son distintas a estas de estos pueblos. La lengua es otro punto diferencial. En estas poblaciones de Chamula y Zinacantan la lengua es zoltzil; en la zona de los lagos, tojolabal; en Palenque y Milsol ha, chole; en la Selva Lacandona, el lacandón (aquí ya no son chiapanecos sino caribeños, ya que se trata de huidos de sus tierras que fueron perseguidos en época de la conquista y se introdujeron en la selva. Entre ellos no se entienden y por ello casi todos son bilingües y se hablan en español.

Cuando se va al mercado de San Cristóbal, se puede observar la gran variedad de ropajes de las vendedoras dependiendo de la etnia a la que pertenecen.

Aquí sólo pueden vivir chamulas, pero chamulas que sean verdaderos católicos -un catolicismo sui generi que implica un sincretismo entre rituales ancestrales precoloniales y las creencias adoptadas con la llegada de los conquistadores-, chamulas que voten al PRI -porque religión y política se mezclan con facilidad- (bueno, más bien el bocadillo, los 500 pesos y el viaje en coche para ir a votar) y por supuesto, que hayan nacido en la localidad. Los casos de conversión al protestantismo o incluso al Islam (unos 30.000 desde los años 70) han sido expulsados de la comunidad.

Entre las costumbres del Chamula está la poligamia, que es otra de las mezclas que hacen entre la religión católica y sus ritos paganos; se casan con dos, tres o más mujeres, dependiendo de su posibilidad económica. Todas las esposas viven con el marido en la misma casa, aunque la primera será siempre la principal. Otro gran problema de esta comunidad es el alcoholismo, con la consiguiente desintegración social que provoca miseria, delincuencia y accidentes.

Campo chamula
Su economía está basada principalmente en la agricultura y el comercio. Hoy en día, su situación es muy distinta a hace algunos años; de hecho se puede apreciar la forma en que viven: sus casas, sus tierras todas trabajadas; normalmente aprovechan el agua de lluvia, pero en temporadas de sequia se unen para construir pozos y comprar bombas, de esta manera pueden conseguir dos cosechas al año. Su principal producción es el maíz, el frijol -de vara y de surco-; en general, casi todas las legumbres. Las casitas antiguamente eran de adobe con el techo de paja, que no aguantaban nada; hoy, desde el año 1994 ,el gobierno ayuda a todo indígena que quiera construir su casa: les proporciona las láminas para los techos, el cemento y los sanitarios. El indígena solo pone la mano de obra.

En la sociedad indígena, el hombre normalmente está en el campo trabajando la tierra y la mujer en la casa, en la cocina o cuidando a los niños; el pastoreo de las ovejas también es labor de la esposa. Las mujeres acuden al mercado de San Cristóbal para vender sus hortalizas y sus legumbres, pero el maíz es para autoconsumo casi todo. Desde el autobús, vemos a las mujeres lavando a mano en un arroyo que baja desde la montaña, por lo que debe estar helada. Hay mucho ganado ovino en el lugar. A las ovejas, las trasquilan, las cardan y tejen su lana en telares de cintura, con los que tejen sus nahuas y sus ponchos. ¡La carne de oveja no se come! No es que sea sagrada ni mucho menos, pero es un animal del que viven, con su leche y su lana y es casi como parte de la familia. Cuando es vieja y muere, la oveja es enterrada en los terrenos de la casa,

En nuestro camino, pasábamos por una localidad en fiestas, San Diego de Alcalá, donde la gente a esta hora tan temprana, ya se aplicaba bien al pox -¡no quiero pensar cómo estarán por la noche! El guía nos advierte de que si alguien quiere probarlo, no tiene más que acercarse y no se lo negarán. El pox es una bebida hecha a base de agua ardiente de caña y maíz fermentado, que se mezcla con bebidas carbonatadas -sobretodo la Coca-Cola- y que alcanza los 60 grados. El licor  se consume con un pan especial llamado "marquesote", muy seco, que desmoronan en un vaso, para posteriormente empaparlo con pox. Se trata de una bebida clandestina que destilan en una población a unos 40 minutos de San Cristóbal llamado Crustón. Además, del consumo de pox como bebida alcohólica, también lo utilizan en fiestas, en rituales, en procesiones, para curarse, para curtir frutas,... Su clandestinidad se debe a que no ha recibido el registro preceptivo de Hacienda; hasta hace poco,, se cerraba todo aquel  establecimiento en el  que descubrían vendiendo pox, pero ahora ya lo venden abiertamente en todos sitios.

La visita a la iglesia de San Juan de Chamula generaba una gran expectación, quizás por el halo de misterio en el que está envuelta. Y las advertencias que nos hizo nuestro guía, ponían los pelos de punta: Las fotografías están estrictamente prohibidas en el interior de la iglesia; en el exterior, siempre preguntar a los residentes si no molesta -habrá quien acepte y quien no; o que sí, pero a cambio de algo de dinero-. Hay mucho indígena que está convencido de que con una fotografía le roban el alma o el espíritu. Especial cuidado habrá que tener con los "Mayordomos", que son auténticas autoridades aquí; se les reconoce por los sombreros con cintas de colores. Nuestro guía nos hace especial hincapié en que en la iglesia guardemos teléfonos móviles y cámaras fotográficas sino queremos vernos involucrados en problemas. Se sabe de turistas que han pasado la noche en calabozos por sacar fotografías.

Iglesia San Juan de Chamula (Chiapas)
Por fuera no tiene nada  destacable; una sencilla iglesia con advocación a San Juan, pintada de blanco con adornos en azul y verde chillones; parece  una iglesia más de estilo colonial de una provinciana localidad.

A la entrada a la iglesia hay tres grandes cruces que representan a los tres barrios de San Juan de Chamula: San Juan, San Pedro  y San Sebastián. La estructura de los pueblos es en casi todos igual; el centro, con la plaza, donde normalmente se sitúa la Iglesia y suele haber una ceiba, árbol sagrado para los fieles.

Hay que pagar para entrar en la Iglesia (aunque nosotros lo llevábamos cubierto en el precio del tour); el dinero recaudado lo utilizan para organizar las fiestas en el pueblo: la de San Juan, el Carnaval,... Como en cualquier iglesia católica, el hombre debe ingresar en ella  con la cabeza descubierta; aunque aquí la normativa cobra mayor fuerza pues se evita la picardía de llevar cámaras escondidas dentro del sombrero.

Lo primero que llama la atención de su interior es que es totalmente diáfana, no tiene bancos, ni sitios donde sentarse, ni altares; su suelo lleno de paja y hierba como si se entrara a un establo; a lo largo de tres de sus paredes, grandes urnas de cristal albergan las imágenes de cuarenta y dos santos, de gran tamaño y vestidos con ropajes de mucho lujo ofrecidos por miembros de la comunidad (algunos de ellos con más de trescientos años de antigüedad); y velas, muchas velas a lo largo y ancho del recinto, más grandes o más pequeñas. Unas grandes campanas parece que dan la bienvenida al que entra, pero al parecer son campanas que "están castigadas" por no tocar cuando ardió en llamas la iglesia de la que proceden.

Pero no solamente los detalles estáticos son los que atraen la mirada del visitante, sino la actitud de los fieles. Pequeños grupúsculos se arremolinan alrededor de uno u otro santo, rodeados de velas y bebiendo el famoso posch o pox, cuya mezcla con bebidas carbonatadas produce fuertes eructos, teniendo la creencia de que ayuda a entrar en contacto con los espíritus y expulsar la mala energía.

Los fieles de esta iglesias se mueven en un sincretismo que va de las costumbres ancestrales prehispánicas y un catolicismo adaptado a sus peculiaridades. El único sacramento que se celebra en la Iglesia de San Juan de Chamula es el bautizo, que se lleva a cabo cada domingo, de una manera colectiva y para ello viene un sacerdote de San Cristóbal,. En situaciones normales, no hay sacerdotes, pues no se ofician misas. Los fieles vienen principalmente a curarse de males, ya sean físicos o del alma y para ello deben buscar la ayuda de un "lilo"  o chamán, que haga el trabajo -especie de curandero del pueblo-. En San Juan puede haber unos doscientos o trescientos lilos, pero tan solo treinta o cuarenta son auténticos, el resto son charlatanes que suelen convencer al visitante. Los lilós (literalmente "los que adivinan") son de varios tipos, según su función: hierbero, partera, pulsero. El pulsero, por ejemplo, a través del pulso, detecta los males que corren por la sangre; emite un ruidito continuo mediante el que llaman a un animal protector (cada indígena tiene su animal protector, que puede ser de cualquier especie).

Lo normal es que el hospital del pueblo esté vacío, entre otras cosas, porque el hombre chamula es muy celoso y no soporta la idea de que sus mujeres e hijas sean tratadas por personal masculino, por muy médico que sea. La mujer indígena da a luz en cuclillas, con la partera detrás y su marido delante, aparentemente sin dolor; la placenta es enterrada y dependiendo de la postura en que se ponga bajo tierra, conseguirá que el siguiente bebé sea niño o niña. La gente acude a sanarse a la iglesia, para ello se sirven de huevos, hierbas, el pox que recorre la sangre y arrastra los malos espíritus y a través de los eructos producidos por el gas, los espíritus son expulsados hacia afuera. La curación también se suele hacer con una gallina o gallo, dependiendo del sexo del enfermo, con la que refriegan la piel de la persona que se desea curar y de esta manera hacer una especie de traslado de la enfermedad hacia el animal, al que matan una vez contraído el mal.

Las velas, que permanecen encendidas cubriendo casi todo el suelo de la iglesia son de distintos colores con distintos significados. Los 42 santos que rodean el interior de la iglesia también tienen sus misiones específicas: San Francisco para curar el alcholismo; Santa Lucía para la afecciones de la vista; San Ramón Neonato para pedir por los buenos partos y así sucesivamente. Al no haber sacerdotes, la gente se mira en un espejo y se autoconfiesa; nadie puede mentirse a sí mismo.

Cuando alguien muere en el pueblo, traen una cruz a la Iglesia donde permanece durante nueve días, pero al difunto le lloran en casa, le cantan y al noveno día salen en procesión hasta el atrio, donde bajan al finado, le abren la boca y le introducen comida y agua para que no pase hambre; le meten en la caja, toman la cruz y marchan al cementerio. Si el difunto gustaba de mariachis o música, se lo proporcionan. En estas poblaciones, como en el resto del país, el dia "de los muertos", 1 y 2 de noviembre es muy celebrado.

Las procesiones son también muy seguidas por toda la población sacan a los santos, viene un sacerdote y los asistentes se visten con trajes de animales de jaguar o de mono.

La Iglesia de San Juan de Chamula hoy está reconocida por la Iglesia Católica, pero no hace años, en que Samuel Ruiz García, "el obispo rojo" de San Cristóbal de las Casas, la "regentaba"; durante décadas  vivió confrontado con la Iglesia Católica Mexicana. Fue un personaje polémico que llegó a relacionársele con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Samuel Ruiz fue un defensor a ultranza de los derechos de los indígenas, quienes les llamaban cariñosamene "Tatik" (caminante). Murió en 2011 y el papa Francisco, en su viaje a México, visitó la tumba del obispo, "normalizando" la situación de la Iglesia de San Juan de Chamula, autorizando celebrar ceremonias en lengua indígena, entre otras muchas cosas.

En política local, los chamulas son también peculiares y con unos resultados de lo más expedito; hace un par de meses mataron al presidente municipal, pues al parecer el gobierno le había hecho entrega de un dinero que debía de ser invertido en mejoras para los indígenas, pero dichas inversiones nunca tuvieron lugar. Cuando termina el mandato, hacen cuentas y si éstas no "salen", se van a su casa y coches, plata, todo es requisado hasta completar el dinero faltante. La policía no interviene en temas locales, si no es con orden expresa del Gobierno Central. Desde los años 90 hacia atrás el indígena estaba totalmente marginado; tenía que bajar de la acera si veía que venía un cacique caminando; cuando los miraba un mestizo tenían que bajar la mirada, no se podían sentar en los bancos, ni entrar en hospitales; sus mujeres e hijas podían ser violadas sin tener derecho a protestar. Hoy las cosas han cambiado mucho y el indígena es "intocable", al extremo de que pueden interceptar carreteras hasta quince días, porque reivindican tal o cual derecho, y nadie puede ni quiere hacer nada. Eso lo pudimos comprobar en nuestras propias carnes el día anterior.

Salimos de la iglesia algo impactados y nos dirigíamos a nuestro siguiente punto, que era Zinacantán a quince minutillos de San Juan de Chamula. Se trata también de una comunidad Tzotzil. Visitamos la Iglesia de San Lorenzo, que en este caso es toda blanca y parece más ortodoxa que la de Chamula.

En Zinacantán el indígena es más abierto que en Chamula. Su gentes son también descendientes de los mayas; no hay que olvidar que los mayas no desaparecieron, sino que emigraron. Una montaña separa ambos pueblos y los terrenos están llenos de invernaderos de flores que exportan; aunque también plantan hortalizas.

Su historia a partir de la conquista es digna de ser relatada y yo diría que hasta imitada, pues es un claro prototipo de lo que debería ser la alta e inteligente diplomacia.

Una sustancial fuente de ingreso de los zinacantecos era la extracción de sal del río Iztapa y esta explotación hacía que estuvieran en continuas pugnas con los chiapanecos. Cuando llegaron los conquistadores encontraron un pueblo no sólo no propenso a luchar contra ellos, sino a todo lo contrario, aliarse, darles facilidades para fundar Ciudad Real (actual San Cristóbal de las Casas) e incluso pedir ayuda para luchar con su eterno enemigo. Adquirieron la religión católica que impulsaron los dominicos, sin ningún problema y a cambio continuaron con sus costumbres prehispánicas. Buen ejemplo de diplomacia.

En estas dos localidades no viven mestizos, sólo indígenas. Si una chamula se enamora de un zincateco, no podrían vivir juntos, tendrían que irse a vivir a otra ciudad.

Aquí el que quiere vestir con la ropa típica lo hace, pero hay quien no la lleva; nos comenta nuestro guía que no debemos pensar que visten así por los turistas. La vestimenta del hombre es  un poncho bordado de flores y la de la mujer una blusa y una chalina, sin la que no salen a la calle, pues se "sienten desnudas". Todos los bordados son hechos en Zinacantán.

Los tzotziles no comen casi carne, su dieta se compone básicamente de maíz y frijol. Trabajan de sol a sol y descansan los domingos. Crean sociedades cooperativas de telares, para comercializar sus trabajos.

Altar en una casa tzotzil
Llegamos a la casa de Juanita; al parecer una chica muy trabajadora. Aquí no hay problema y se pueden sacar todas las fotos que se quiera. La casa está compuesta por una cocina tradicional, donde comen alrededor del fogón. Allí, nos invitan a tortillas de maíz recién hechecitas a mano y para complementarlas, semilla de calabaza, queso, frijoles; nos preparaban tacos y quesadillas sobre la marcha.  Todo riquísimo. Además de las compras que pudimos hacer, se les suele dejar una propinilla para sufragar los costos de la invitación,

 Llama la atención el altar dentro de la casa, con un sincretismo entre la adoración a los Santos y al Dios católico, a la Virgen de Guadalupe; pero también a los totem o animales protectores. Algo muy curioso son los ropajes con los que visten a los santos, confeccionados por ellos mismos. Lugar preferencial tienen las cuatro mazorcas de maíz, cada una de un color: rojo, negro, amarillo y blanco, significantes de los cuatro elementos de la naturaleza. Son muchos los objetos que se aglutinan en estos altares, todos con algún significado. Un arpa preside el lugar como instrumento musical que utilizan mucho para su música autóctona.

Pasamos a lo que debe ser el dormitorio que en este caso lo tienen acondicionado para una especie de exposición con los trajes tradicionales. De entre nosotros se eligen cuatro personas que van a tener la oportunidad de vestirse con los trajes de gala de boda: del novio, de la novia, del padrino y de la madrina y otra persona con el traje cotidiano. Los novios, guapísimos; una pareja que lleva varios meses trabajando en México y son catalanes (él me parece que era malagueño, no recuerdo bien) y los padrinos, muy elegantes. Después, todos juntos brindamos por los novios con pox; en este caso había natural que era incoloro, dorado de canela o rojo de jamaica.
Tejedora de cintura tzotzil

Trajes típicos tzotziles
Al lado tienen la tienda para la venta de sus artículos y nos muestran una hilandera, que con una postura aparentemente imposible, se pasa ocho horas diarias bordando, en lo que llaman telares de cintura. Nos cuenta que hacer un rebozo le puede llevar una semana a unas cinco horas diarias. Algunas hicimos una intentona de sentarnos como ellas, aunque nuestros ensayos no fueron muy ejemplares.

Al llegar a San Cristóbal nos llevaron al Museo del Ámbar, para que comprara todo aquel que quisiera. Nos dieron una exhaustiva explicación de la forma de identificar el ámbar auténtico del falso, que resultó bastante aleccionador.

Lo primero que hay que tener claro es que no se trata de una piedra, sino de una resina fósil, que puede tener la friolera de 23 millones de años. Es ligera, frágil y si se cae, se rompe. El trabajo es totalmente artesanal y no se puede trabajar con él ni con máquinas ni con moldes y hay que ir desgajándolo. El tono puede ir desde el amarillo transparente al manchado; hay que tener en cuenta que la savia que escurre de los árboles va arrastrando todo lo que encuentra a su paso y las tierras rojas ricas en hierro son absorbidas y con el tiempo y la oxidación producen colores rojizos. También existe una tonalidad verde procedente de restos de zinc.

Y después, pasamos a las imitaciones. De vidrio, que es frío, pesado, comparado con el ámbar que no pesa casi; las regularidad de las piezas de imitación son imposible en las auténticas, donde ninguna pieza es repetible. De plástico. son tan burdas las imitaciones que incluyen insectos de hoy en día en su interior que no existían hace 20 millones de años.

Como posibles compradores debemos tener claro que un vendedor de ámbar auténtico jamás intentará demostrarnos que el ámbar se quema y el vidrio no (quién iba a quemar algo tan valiioso); ya que el plástico se quema igual que lo hace el ámbar, con la única diferencia del olor característico, que en el caso del ámbar sería muy similar al del incienso. La única prueba fiable que había hasta ahora para saber si se trata de ámbar auténtico era a través de luz ultravioleta, pues los polímeros son fluorescentes, pero hoy ya ni eso. los hay artificiales que también se ponen azules.
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Nos dejaron en San Cristóbal justo a la hora de comer y comimos en un restaurante muy bueno que me gustaría recomendar, La Lupe, cocina de Maíz y de Agave en la calle Real de Guadalupe 23 (el "andador Guadalupano").

Qué decir de San Cristóbal. Deliciosa ciudad, pequeñita, manejable, con ese aire provinciano de plazas con quiosco, música al atardecer, soportales con cafés donde charlar con el vecino después de comer; buenos restaurantes, preciosas iglesias y lo mejor, su gente. No hay prisas y todos disfrutan de una tranquilidad envidiable.

Plaza del 31 de maro (San Cristóbal de las Casas)
San Cristobal ha crecido mucho en los últimos tiempos y hoy tiene una población de 200.000 habitantes repartidos entre la montaña y la ciudad. Es una ciudad colonial fundada por españoles. Uno de los primeros pueblos conquistados en la zona fue Chiapa de Corzo que era conocido como Chiapa de los Indios.

Iglesia de la Virgen de Guadalupe
(San Cristóbal de las Casas)
Fundada por Diego de Mazariegos en 1528, pronto los indígenas comenzaron a perder sus tierras y los colonizadores a enriquecerse con plantaciones de trigo. En 1545, la llegada de los dominicos hizo que las condiciones de los indígenas se suavizaran, gracias a la figura de San Bartolomé de las Casas -de quien tomó la ciudad parte de su nombre-, Obispo de Chiapas y gran defensor del indígena ante la Corona Española.

Catedral de San Cristobal de las Casas (Chiapas)
Palacio Municipal (San Cristóbal de las Casas)
San Cristóbal fue capital de Chiapas durante los años 1824 a 1892. Hoy la afluencia masiva de indígenas expulsados de sus tierras por cuestiones religiosas, se han sumado al cinturón de pobreza que actualmente circunda la capital. En 1994 alcanzó fama mundial cuando los rebeldes zapatistas tomaron los edificios gubernamentales de San Cristóbal y fueron expulsados por el ejército a los pocos días. Hoy en día, parece que el turismo y los inversores extranjeros ponen su vista en la ciudad y puede ir cambiando su ficha.

Lo cierto es que se trata de una bonita localidad, que no ha perdido ese aire provinciano que va buscando el turista. Al parecer el centro histórico está protegido por el Centro Antropológico de Historia y los propietarios de casas, hoteles, etc., no tienen libertad para hacer modificaciones en su casa o simplemente pintarla en el color que desee, sin tener antes el beneplácito de las autoridades locales; eso sí, se les ayuda con material y/o pintura.

La plaza llamada 31 de de marzo, aunque todo el mundo la llama "la plaza", es un icono de la ciudad. Los soportales que la rodean albergan buenos comercios donde podrá encontrar de casi todo. En una de las esquinas el hotel Santa Clara fue la casa mandada a construir por Diego de Mazariegos.

San Cistóbal tiene dos vías peatonales a las que llama "andadores": hacia el Este está el "andador de la Virgen" que sube en zigzag hasta el templo de la Virgen de Guadalupe; aquí, mi buen lector, he de confesar que no subimos -y bien que me arrepento, pues al parecer las vistas son espectaculares-. El cansancio se iba apoderando de nosotros y sólo ver la escalinata en zigzag entraban agujetas.  Para la próxima. El segundo es el "Andador Turistico" en las calles Hidalgo y 20 de noviembre.
Iglesia Ex Convento de Santo Domingo de Guzmán (San Cristóbal de las Casas)

La Catedral, en la misma plaza es de aquellas edificaciones que tardan siglos en verse terminada (1528-1815), una serie de terremotos hicieron que quedara malparada y requirió de varias restauraciones ya en el siglo XX.

Pero si algo es especial en San Cristobal es el Templo y ex-convento de Santo Domingo de Guzmán. De fachada barroca, presidido por el águila bicéfala de los Austrias, símbolo de la monarquía española en aquel entonces. Desafortunadamente se encuentra rodeada de un mercado de mujeres chamulas y los puestos llegan hasta su misma puerta, restándole el protagonismo que merece.

San Cristóbal tiene también varios museos que probablemente merecen la pena, pero el tiempo no daba para más.

9 de noviembre de 2016

A las 5 de la mañana nos recogieron. Como suena. El día prometía ser intenso. Cuatro horas y media de curvas y contracurvas, con una parada para desayunar a mitad del camino. Desayunamos en Ocosingo, zona zapatista, escenario del movimiento armado, en que murió mucha gente -zapatistas y militares-, en una semana trágica. El guía nos asegura que nos va atender "Marcos". Jajaja! así se llama el camarero que nos va a atender.

Finalmente, llegamos a las Cascadas de Agua Azul, Reserva Natural de la Biosfera desde 1980. Lo primero que se observa es el cambio de temperatura: aquí ya hace calor. Tenemos suerte pues no ha llovido y podremos disfrutar de los azules más azules que la naturaleza nos puede mostrar; en épocas de lluvias, el color se torna al marrón. Más agua  igual a menos color y al revés.

Cascadas de Agua Azul (Chiapas)
El lugar ofrece un festival de tonalidades: las blancas cascadas caen estrepitosamente sobre unos lagos entre verdes y azules, rodeados de una vegetación insultántemente verde. Un camino de unos 700 metros cuesta arriba, discurre paralelo a las cascadas.

Desde ah a Misol-Ha hay una horita más de carretera. Estamos en los mismísimos escenarios de películas, comerciales, novelas: i.e. "Depredador" de Swarzenegger, "El último de los mohicanos", "El curandero de la selva",...

Cascadas de Agua Azul (Chiapas)
Esta cascada, con sus 30 metros de altura. Tiene tres senderos posibles que se pueden recorrer: el que discurre frente a la cortina de agua; se puede bajar a la fosa o pasar por detrás de la cortina. Elijas el que elijas terminaras empapado pues la brisa hace que el agua nos envuelva..

Cascadas Agua Azul (Chiapas)
Cascadas de Agua Azul (Chiapas)
Tras comer nos llevaron a Palenque, pues está a escasos kilómetros de Misol-Ha.

Estamos ya en tierra de lancandones, aunque se trata de una etnia en extinción; el último censo contabilizó 600 lacandones. No son oriundos de Chiapas, sino que vienen de Yucatán. Todos ellos son hemofílicos, por lo que en un periodo no demasiado largo de tiempo desaparecerán, pues siguen manteniendo la costumbre de casarse solamente entre ellos mismos. Llegaron a Chiapas por una persecución religiosa y se refugiaron en la selva chiapaneca y allí continúan. Son fácilmente identificables, no solo porque van vestidos con túnicas blancas, sino por su constitución física:

Palenque es un nombre español que nada tiene que ver con el que tuviera la población que vivió en estas tierras desde alrededor de 100 años a.C hasta aproximadamente el año 740 d.C, B'Aakal. Su época de mayor esplendor fue durante el reinado de Pakal (615-683 d.C.), en que se construyeron numerosas plazas y edificio, incluidos su propio mausoleo. La época de Kan B'Alam II, hijo de Pakal continuo la expansión y el desarrollo que había iniciado su padre.

Declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1987, el Palenque que hoy se visita son  cientos de edificios en ruinas que se extienden a lo largo de 15 km2, pero solo es la zona central, una tercera parte de lo que continua bajo tierra, escondido en una densa vegetación. Y quizás siga así durante... años u otro siglo. Hasta que la situación económica del país cambie.

Comenzamos la visita con el plato fuerte del lugar: la sepultura de Pakal, probablemente el monumento funerario más famoso de toda América. Dentro del "Grupo del Templo de las Inscripciones", al que pertenecerían el Templo de la Calavera, el Templo XIII, la Tumba de Alberto Ruz, que fue quien descubrió la Tumba de Pakal en 1952, el Templo XI, el Palacio y la Torre y el propio Templo de las Inscripciones, donde se encuentra la tumba de Pakal y cuyo nombre fue puesto por el propio Ruz.
Tumba de Pakal en Palenke

El Templo de las Inscripciones está construido sobre ocho niveles,con una escalera central de 25 metros que conduce a una serie de pequeñas salas. La crestería ya no existe, pero en las puertas hay relieves de personajes nobles y en la pared de atrás una larga inscripción maya que narra la historia de palenque y del edificio en cuestión; por ella, llamó Ruz a esta edificación Templo de las Inscripciones. Una escalera desciende desde la parte superior hasta la tumba de Pakal; hoy en día la tumba de Pakal está cerrada para evitar los daños que las visitas estaban produciendo. La máscara funeraria, con incrustaciones de jade -que fue robada en 1985 y que fue recuperada unos años después-, y el propio esqueleto de Pakal también adornado con joyas, fueron trasladados al Museo Nacional de Antropología.

Palenke
El hueco de la escalera, que bajaba a la cámara funeraria, fue rellenado por los habitantes con cuatro toneladas de escombro, antes de abandonar la ciudad. Pakal fue enterrado igual que los egipcios enterraban a sus faraones. Estas no son pirámides, sino trapecios, imitando la montaña sagrada. Para los mayas, que creen en la reencarnación con la madre naturaleza, el alma y el cuerpo se quedan en el Xibalbá (el inframundo) durante nueve meses, para renacer en los árboles.

Palenque es la ciudad mejor fortificada del mundo maya: subiendo a las montañas se controlaba el pueblo, el comercio y los ataques militares. Con 57 manantiales y nueve ríos, la ciudad de Palenque tenía cubiertas sus necesidades aquíferas. No se puede olvidar que son 220 ha, y está descubierto menos del 20%, el resto de la ciudad está enterrada entre la vegetación circundante.

Palenke
Palenke
A la izquierda del Templo de las Inscripciones se encuentra el Tempo XIII que alberga la Tumba de la Reina Roja. Descubierta en 1994, se trata de una infraestructura con tres cámaras y en una de ellas, la tumba de la Reina Roja, un sarcófago de 2,40 m de largo y 1,18 m. de ancho y a su lado los restos óseos de un niño y en la parte izquierda de una mujer -según los rituales mayas, se sacrificaban a personas para escoltar a un noble al inframundo-. En esta ocasión no hay inscripciones y se desconoce de quién se puede tratar, aunque por la cercanía a Pakal, bien pudiera ser su mujer. El color de la osamenta es debido a cinabrilo, que era utilizando para preservar los cuerpos. Junto al cuerpo se encontraron múltiples joyas de jade, hueso, perlas, etc. (más de mil), en mejor o peor estado. Al parecer si se sabe, por las pruebas de ADN que no era una mujer maya, sino de Camalcal, Tabasco.

A mano derecha del Templo de las Inscripciones, otro singular edificio: el Palacio, dividido en cuatro patios y multitud de pasillos y salas, probablemente fue la residencia de los gobernantes de Palenque. A su lado la Torre, que no se puede subir por su interior y se piensa que fue construida ex profeso para estudios astronómicos y ver las puestas de sol desde el Templo de las Inscripciones.

Palenke
Más hacia el Norte y tras el Palacio, nos encontramos el Juego de Pelota, con la disposición típica de construir dos montañas paralelas para formar una cañada en la parte hundida, donde se realizaba el juego de pelota, que llevaban a cabo cada 52 años; es decir, su ciclo de 18.980 días, según el calendario maya. Es el preludio del fútbol que tiene sus inicios hace más de 3.000 años. Fue llevado a cabo durante toda la historia precolombina, hasta que fue prohibido durante la dominación española por el mismísimo Torquemada en nombre de la Inquisición. La pelota era fabricada de caucho y pesaba la nada despreciable cantidad de 4 kg. A mitad del talud figuran los aros por donde se introduce la pelota y su altura dependía de que el juego se lleve a cabo con el cuerpo o con bastón.
Palenke

Palenke
Nuestro guía nos explicaba que aquel jugador que ganaba era el afortunado a quien mataban (para ellos era un honor), cortándole la cabeza y ofrecían a los dioses, pero he  intentando documentarme y no parece que haya certeza de que esto fuera así.

Hicimos pruebas de acústica y era impresionante. Es el canto del Quetzal, ave sagrada para los mayas, según nuestro guía.

De entre la soberbia vegetación que rodea el lugar, nuestro guía nos resalta dos tipos de árboles: uno, la ceiba, árbol sagrado para los mayas. La ceiba puede ser macho o hembra dependiendo de que sea redonda y con pinchos o con "pancita" y sin pinchos. En nombre de la excavadora Schiler se plantó una ceiba que hoy tiene dieciocho años.

El guarumbo, otro árbol que abunda mucho en el lugar y que tiene numerosas propiedades: se toma en infusión, las hojas frescas son analgésicas, antiinflamatorias y si las hojas son secas, se trata de un poderosísimo alucinógeno.

Al lado derecho del arroyo que divide por la mitad las zonas excavadas, se encuentra el Grupo de las Cruces. Las edificaciones de este grupo fueron mandadas construir por Kan B'alam II, hijo de Pakal, siete años después de la muerte de su padre. Dispuestas alrededor de una pequeña plaza, las tres edificaciones, en forma de pirámide. En estos edificios volvemos a encontrar las famosas ceibas en forma de cruces. Templo del Sol, con la crestería mejor conservada de Palenque y con tallas de Pakal coronando a su hijo; el Templo de la Cruz; con  numerosas imágenes de Kan B'alam subiendo al trono; y el Templo de la Cruz Foliada, con una tabla con inscripciones, muy bien conservada, muestran un rey con escudo solar, maiz creciendo de los omóplatos  y el quetzal sagrado en la cabeza.

No nos enseñaron todo, pero sí, supongo, lo más singular. En el mapa veo que quedó sin visitar toda la parte norte; de uno y otro lado del arroyo: el Grupo Norte y el Grupo de los Murciélagos.

Al terminar la visita, ya en la tarde-noche nos conducen al que será nuestro hotel de esa noche, Hotel Notutun, muy cerquita de la zona arqueológica; francamente bonito, con pequeño laguito, muy cómodo y unos animalitos que campaban por "sus victorias en el jardín y con los que me pasé horas intentando captar una buen foto; pero eran muy esquivos. Creo que eran tapíes, pero no estoy muy segura.

Hoy nos hemos tenido que despedir de Cata y Pepe. Es una pena, ellos siguen para la selva Lacandona y nosotros no contratamos esa parte del viaje -y bien que me arrepentí-. Hemos conectado muy bien con esta pareja.

Jueves, 10 de noviembre de 2016

Papillón (La Venta, Villahermosa)
Nos recogen a las 9 y a esa hora yo ya había dado debida cuenta a mi desayuno mexicano que empieza a ser habitual: un par de huevos fritos con salsa pico de gallo picantita por encima. ¡Manjar de dioses!

Salimos de Chiapas y nos dirigimos a otro estado, Tabasco y, concretamente, a su capital, Villahermosa; la idea es visitar el Museo de la Venta. 136 kms.

Villahermosa es la capital del estado de Tabasco, con un alto poder económico, gracias a que posee mucho petroleo y son grandes productores de cacao. Al llegar, estamos a 36 grados con un alto grado de humedad, pues además del río Grijalva , está rodeada de lagunas y se trata de un sitio muy pantanoso; por ello nos recomiendan el "bloqueador" solar como lo llaman aquí, y el repelente para los mosquitos.

Llegamos al Museo de la Venta, sitio interesante donde los halla y un guía que sabe lo que trae entre manos.

El museo está compuesto de dos partes principales, un zoológico con animales todos nacidos en cautividad y una zona arqueológica rodeada de vegetación.

Lo primero que nos presentan es a "Papillon" -bueno disecado-, porque Papillón, que era la estrella del museo murió hace tres años y hoy lo podemos contemplar disecado. Cuatro metros veinte de cocodrilo que debió imponer en vida; de hecho era una de las especies más grande de América y hasta que murió el más longevo. El nombre de Papillón, aunque se trataba de una hembra, le fue puesto porque se escapó tres veces de la piscinas del museo hasta la laguna y en una de sus incursiones perdió la vista por culpa de un tiro de cazadores furtivos; nombre que recordaba la película de Dustin Hoffman y Steve MacQueen.

El segundo personaje es un jaguar negro, llamado "Negro", de 23 años de edad. La piscina donde se encuentra el resto de cocodrilos es impresionante. No estará Papillón, pero hay buenas piezas,

La Venta, Villahermosa
El Museo de la Venta es una recreación del sitio de La Venta que se encuentra a unos 130 kms., colindando con el estado de Veracruz, donde se asentó parte de la cultura Olmeca (otros asentamientos en Veracruz y en Tuxtla y en Tabasco). Todas las piezas del museo, que son originales salvo una, fueron traídas por D.  Carlos Pellicer, para salvarlas del saqueo al que estaban sometidas en su lugar original. Se trata de piezas del preclásico de 1.200 a 400 años a.C. En La Venta no hay construcciones de pirámides, pero si montañas creadas manualmente, porque para ellos son sagradas, es el lugar de donde surge la vida.
La Venta, Villahermosa

Lo que más llama la atención, por su monumentalidad, son las enormes cabezas de las que se han encontrado 17 en total en toda la República Mexica y están distribuidas en varios sitios, entre los que se encuentra el Museo de Antropología de la Ciudad de México, el Museo de Historia de Jalapa y en La Venta, donde se encontraron cuatro de las que veremos tres en el museo.

Comenzamos el recorrido donde nos salen al paso múltiples esculturas: la que representa el juego de pelota; la encarnación del jaguar que para los Olmecas significaba, fertilidad, poder y sabiduría en la figura de un niño; El Acróbata;...

Los Olmecas se deformaban el cráneo mediante maderas sujetas a la cabeza con cuerdas, durante diez años, pues ello significaba belleza. No era la deformación craneal el único signo de belleza provocado o adquirido desde el nacimiento; el estrabismo, el tabique nasal truncado, el labio leporino. Cualquier característica que les hiciera distintos al resto era un símbolo de alcurnia.

Planta de cacao, cuyo fruto amarillo es amargo; aunque la semilla es dulce. Nuestra amiga la ceiba -a estas alturas del viaje ya vieja conocida-, pero ahora nos demuestran que aunque no están huecos, suenan totalmente como si lo estuvieran. ¡Ah! y un consejo, toda aquella dama que desee encontrar novio no tiene nada más que dar diez vueltas a una ceiba en el sentido de las agujas del reloj para encontrar novio. ¿Y si es verdad?. El platanillo, nombre vulgar de la flor heliconia, muy habitual en Centro y Sud América; hay una mucho más colorada que el ejemplar que vemos aquí y la planta no abre más. El guarumbo, alucinógeno que también conocimos en Palenque; nos cuenta el guía que existen animales que también se drogan con las hojas de este árbol, es el caso del mono ahuyador.

Altar triunfal o un trono o mesa de sacrificio (aunque al parecer no está demostrado que los olmecas efectuaran sacrificios humanos), en el que el chaman sentado a la entrada de una cueva, permanece expectante; tocado con la cara del jaguar sagrado y los colmillos hacia afuera representando a la serpiente. El personaje tiene adornos en el pectoral y  la mano derecha apretando una cuerda gruesa y curva en contacto directo con la tierra. Se encuentra labrada por las cuatro caras. En uno de sus costado, parece que aparece una mujer, aunque estudios estipulan que puede representar la unión con el pueblo. Esta es la primera de las mujeres que aparecen en las esculturas de tres que existen. La escultura pesa 38 toneladas y fue mandada a traer por D. Carlos Pellicer.
  
Llegamos a la priemera de las tres grandes cabezas (famosas porque aparecían en las portadas de todos los libros de Primaria del país). Se dice que pudieran ser guerreros, jugadores de pelota, gobernantes,... no se sabe con certeza. Todos llevan tocados diferentes, pero todas ellas aparecen con el tabique nasal fracturado. Pesan 24 toneladas cada una de ellas.

La Venta, Villahermosa
Continuamos: Personaje con estandarte de 1,6 m., que se refiere al cocodrilo, representa la tierra flotante y la parte inferior el inframundo. Más cabezas con hendiduras provocadas; todas ellas con los ojos rasgados evocando la iconografía del jaguar.
La Venta, Villahermosa
Diálogo entre el rey y el pueblo; el rey a la derecha en un nivel superior, portando barbiquejo y el personal de la izquierda representando al pueblo en un nivel inferior. Personaje adulto con un niño en brazos.

La Diosa Joven, segunda de la mujeres en La Venta. Con labio leporino y pendientes; el tocado con dos ojos que representan al jaguar. Así eran las mujeres olmecas, llenitas y de caderas anchas.

La Venta, Villahermosa
Antes de continuar con la parte arqueológica, entramos en un complemento del zoo de La Venta, atravesando un puente colgante. Allí, conocemos a Sombra la hembra de jaguar negro, el mayor depredador del mundo que no puede ser otro que el coyote -animal feo donde los halla-; otro jaguar, pero en este caso amarillo, muy parecido al leopardo. Y finalmente, unos guacamayos muy bonitos y patos, muchos patos.
Puma de La Venta (Villahermosa)

La Venta, Villahermosa
Saliendo del zoo, uno monumento rinde honores a don Carlos Pellicer Cámara, nacido en Villahermosa, Tabasco, senador de la República, catedrático de la Universidad Autónoma de México, escritor, poeta y fundador del Museo de la Venta, en el que nos encontramos, En honor a la madre de D. Carlos se plantó una ceiba detrás del monumento.

Personaje hincado, parece ser una mujer, con ofrenda en las manos, tocado en su cabeza y la boca deformada, para lo que se quitaban los dientes. Es la tercera y última mujer en el recorrido.

Tumba a base de columnas de basalto. En el encuentro de la tumba apareció un sarcófago con un cuerpo dentro, pero el sarcófago desapareció por un robo. Este enterramiento solo se hacía entre la gente de cierta jerarquía; el pueblo era enterrado en fosas comunes o en cualquier terreno cercano a la casa.

La Venta, Villahermosa
Otra serie de altares, entre los que destaca el Altar de los Niños. Parece que este tipo de monumentos pudo tener un sentido astronómico. En este cuatro personajes con niños en brazos, nos muestran movimiento. El personaje principal parece emerger del inframundo.

Los olmecas fueron los primeros en representar el personaje en posición exenta utilizando grandes bloques de basalto. El Gobernante, parece representar a un alto dignatario, por sus ropajes, el tocado de la cabeza que se proyecta hacia atrás y pendientes en las orejas.

Uno se pregunta, incluidos los científicos estudiosos del tema, cómo pudieron transportar estas grandes piezas de tantas toneladas, por tierra o por mar; pero la lógica descarta rápidamente la de tierra que tendría que atravesar dos sierras

La visita había llegado a su fin  ha sido muy interesante. Y los coatíes, que se habían dejado ver a lo largo de todo el recorrido, salían a despedirnos.

La Lupita, Villahermosa
Era ya la hora de la comida y nos llevaron a un restaurante marisquería, que fue el colofón perfecto del tour; La Lupita. Las comidas las llevábamos incluidas,... pero obviamente no de mariscos; pero nos dieron la posibilidad de pagar un suplemento y "nos pusimos las botas". Todo riquísimo. Por reseñar una curiosidad que no había visto nunca; pidió mi marido una michelada (cerveza con limón y picante, que le encantan), pero en esta ocasión se la dieron con sorpresa, un alambre de langostinos nadaba en la jarra.

La siguiente parada era el Aeropuerto de Villahermosa donde terminaba el tour de Chiapas. El resto de componentes del grupo cogerían un avión a sus distintos destinos y nosotros nos dirigimos a Hertz donde teníamos un coche reservado para recorrer la que sería nuestra siguiente aventura: Yucatán. Pero esa es la siguiente historia.



Viaje a México / Península de Yucatán / Capítulo V